
Estados Unidos abrió una investigación para determinar si uno de sus ataques en el sur de Irán alcanzó una boda y causó la muerte de civiles, un episodio que volvió a poner bajo escrutinio las operaciones militares de Washington después de otros bombardeos cuestionados desde el inicio de la guerra.
El vicepresidente JD Vance confirmó este jueves que el incidente ocurrido en Kuhestak, en la provincia de Hormozgan, está bajo una revisión “exhaustiva”, aunque se mostró “sumamente escéptico” sobre la versión difundida inicialmente por medios estatales iraníes.
“Lo que puedo afirmar con total seguridad es que, a diferencia de la Guardia Revolucionaria iraní, Estados Unidos nunca ataca a civiles durante los combates. Jamás lo haremos. Nunca lo hemos hecho. Y, lamentablemente, es evidente que a veces ocurren incidentes”, declaró Vance durante una rueda de prensa en la Casa Blanca.
El vicepresidente reconoció, sin embargo, que Washington todavía no tenía elementos suficientes para establecer qué ocurrió.
“Estamos investigando el asunto porque, obviamente, nos importa. Queremos saber qué ha pasado y, si cometemos errores, y aquí radica una gran diferencia entre nosotros e Irán, nuestro Ejército aprende de ellos para tratar de mejorar. Por eso estamos llevando a cabo una investigación exhaustiva”, afirmó.
El Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) también confirmó que revisaba los reportes. Su portavoz, el capitán Tim Hawkins, sostuvo que las Fuerzas Armadas estadounidenses “nunca atacan a civiles” y señaló que las primeras informaciones sobre el incidente procedieron de medios iraníes.
El ataque ocurrió la noche del martes en Kuhestak, una localidad costera del condado de Sirik, cerca del estrecho de Ormuz. Proyectiles impactaron una vivienda donde varias familias celebraban una boda.
Las primeras autoridades iraníes reportaron cuatro muertos y 68 heridos, aunque Reuters elevó posteriormente el balance a cinco civiles fallecidos, entre ellos un niño de cuatro años, y cerca de 70 lesionados.
Imágenes difundidas desde el lugar mostraron daños en la vivienda y edificios cercanos. También fue alcanzada una torre de telecomunicaciones próxima a la costa. Hasta ahora, el Pentágono no ha explicado públicamente cuál era el objetivo militar específico de la operación que terminó afectando la casa.
Teherán calificó el ataque como un “crimen de guerra”. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, acusó a Washington de atacar una vivienda residencial mientras las familias celebraban la boda y advirtió que Irán respondería a lo que calificó como nuevos ataques contra civiles.
El episodio ocurrió durante una nueva escalada de los enfrentamientos. Los ataques estadounidenses de esta semana fueron los más intensos en más de un mes y alcanzaron objetivos militares iraníes, entre ellos instalaciones de defensa aérea y radares. Irán respondió con misiles y drones contra instalaciones utilizadas por fuerzas estadounidenses en varios países de Medio Oriente
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