Trump ve a México como un país que sólo tiene para ofrecerle a EE.UU. tamales picantes y tomates

El presidente Donald Trump está convencido que México es un país que comercialmente sólo tiene para ofrecerle a Estados Unidos tamales picantes y tomates.

Sin embargo, durante un encuentro con la prensa efectuado en el Despacho Oval, descartó cualquier posibilidad de interrumpir la relación de negocios concretada con el gobierno encabezado por Claudia Sheinbaum.

“Nosotros tenemos petróleo, lo tenemos todo. Si dejara de comerciar con ellos, no perderíamos nada. Bastaría con una sola firma. Perdemos $195,000 millones de dólares al año con México. Ellos no tienen nada que nosotros realmente necesitemos. Es decir, tamales picantes, tomates, un par de cosas… pero, básicamente, no tienen nada que nosotros necesitemos”, indicó.

El republicano de 80 años reiteró que ha logrado establecer una buena relación con la mandataria de la nación azteca, lo cual valora.

“Nos llevamos muy bien con la presidenta. Nos cae bien la presidenta, la respetamos mucho”, externó.

El punto controversial radica en que, el 1 de julio de 2026, después de considerar que la relación comercial entre Estados Unidos y México no era pareja, Trump anunció formalmente el rechazo a la extensión por 16 años del T-MEC.

Bajo la óptica de Donald Trump, los mexicanos sólo son buenos para cocinar tamales picantes. (Crédito: Erin Hooley / AP)

En 2020, dicho acuerdo sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994, el cual eliminó la mayoría de las barreras comerciales entre los tres países norteamericanos.

“No necesitamos nada de lo que tiene México, pero ellos necesitan todo lo que tenemos nosotros, y tienen que tratarnos mejor (…) No necesitamos sus automóviles, no necesitamos su madera, no necesitamos su energía; no necesitamos nada de lo que ellos tienen”, mencionó semanas antes anunciar que el TMEC concluiría el 1 de julio de 2036.

Cabe señalar que, dejar de tener un acuerdo con su principal socio comercial en América, para México representa un duro golpe, pues eso implicará establecer altos aranceles para sus importaciones, las cuales por el momento están exentas de ello.

Además, se prevé que, durante los próximos años, una gran parte de las fábricas de origen extranjero que operan en territorio mexicano para evitar gravar a su producción con destino a Estados Unidos, tiene planeado mudarse a otros países.

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