
Como alternativa de solución al descenso de la reserva estratégica de crudo estadounidense, la administración Trump agiliza la aprobación para extraer petróleo de la Reserva Nacional de Alaska.
De acuerdo con información divulgada por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), organismo de estadística y de análisis en el Departamento de Energía, aunque las refinerías operan al 98% de su capacidad, las reservas comerciales de crudo estadounidense cayeron en 4.5 millones de barriles a finales de agosto.
Con respecto a la reserva de emergencia, contiene cerca de 300 millones de barriles almacenados, lo cual representa menos de la mitad de su capacidad máxima, que es de 714 millones de barriles, uno de los niveles más bajos registrados desde 1983.
Entre las razones que han dado lugar a dicha situación destaca el tema de la guerra en contra de Irán, pues al cerrarse el estrecho de Ormuz, se interrumpió cerca de 25% de suministro de petróleo a nivel global detonándose una crisis energética sin precedente.
Ante la escasez de crudo, el precio se elevó considerablemente y ello obligó al gobierno estadounidense a echar mano de sus reservas para evitar que el impacto de esta situación repercutiera todavía más en el bolsillo de su población.
Sin embargo, su alta demanda de combustible para hacerle frente a toda la cadena de producción, literalmente en términos de tiempo, está quemando más petróleo del que extrae de sus campos habituales.
Frente a dicho escenario, la administración Trump pretende agilizar la aprobación para extraer hidrocarburos de la Reserva Nacional de Petróleo de Alaska (NPRA), esto sin importar el daño ecológico que puede generar en un ecosistema habitado por distintas especies de aves y animales.
De hecho, en respuesta a una solicitud presentada por la Asociación de Petróleo y Gas de Alaska — grupo comercial que representa a las empresas de petróleo y gas que operan en el estado—, Steve Pearce, director de la Oficina de Administración de Tierras (BLM) respalda que se apruebe rápidamente la perforación de pozos de petróleo y gas en la reserva señalada.
“El desarrollo responsable no debería verse frenado por trámites burocráticos innecesarios. Se trata de trabajar de forma más inteligente, de honrar el compromiso de la administración Trump con la seguridad energética y de garantizar que los habitantes de Alaska se beneficien directamente de los recursos que tienen a su alcance”, indicó en un comunicado.
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