
Después de más de medio año de estar en guerra con Estados Unidos, durante una conferencia de prensa celebrada en el marco de una visita a la ciudad de Lamerd, Ismail Bagaei, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, denunció que el ejército de su adversario probó “deliberadamente” nuevas armas químicas en un ataque efectuado el 28 de febrero.
“Según investigaciones independientes del Ministerio de Salud, estas armas utilizaban agentes químicos para aumentar su letalidad, y toda la documentación relacionada con este crimen de guerra ha sido recopilada y documentada”, expresó.
Tasnim, agencia de noticias iraní, describe cómo Ismail Bagaei mencionó la existencia de “pruebas irrefutables obtenidas sobre el terreno y las pruebas documentales concluyentes donde se demuestra cómo este crimen contra civiles fue deliberado”.
La fecha señalada por el portavoz corresponde al primer día en que aviones estadounidenses comenzaron a bombardear a varios puntos del territorio iraní.
Sin embargo, la denuncia Bagaei se basa en la tragedia producida en Lamerd, donde 21 personas murieron y cerca de un centenar más resultó herido a causa del estallido de un misil de precisión estadounidense (PrSM) al impactar en un abarrotado complejo deportivo.
Ese mismo día, otro misil de crucero estadounidense conocido como Tomahawk, se impactó contra una escuela primaria en la ciudad de Minab dejando un saldo de168 personas fallecidas, la mayoría de ellas niños.
Ante lo delicado de la información, ningún miembro del gobierno estadounidense se ha manifestado para descartar el empleo de armas químicas con el objetivo de doblegar lo más pronto posible la resistencia iraní.
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