
El presidente Donald Trump lanzó una nueva ofensiva contra la Corte Suprema después de que el máximo tribunal rechazara la solicitud de su administración para imponer restricciones al voto por correo antes de las elecciones de mitad de mandato de noviembre. Desde Truth Social, Trump calificó la decisión como una “gran derrota para los republicanos y para Estados Unidos” y volvió a describir el voto por correo como un sistema “totalmente corrupto y fuera de control”. El mandatario también acusó a los jueces de permitir que los demócratas puedan cometer fraude mediante las papeletas enviadas por correo.
Trump cuestiona incluso a sus propios magistrados
La reacción del presidente adquirió especial relevancia porque tres de los jueces que participaron en la decisión fueron designados por él durante su primer mandato: Neil Gorsuch, Brett Kavanaugh y Amy Coney Barrett. Los tres forman parte de la mayoría conservadora de 6-3 que domina actualmente la Corte Suprema. Sin embargo, Kavanaugh respaldó la decisión que mantiene bloqueada la normativa impulsada por el gobierno, mientras que Samuel Alito y Clarence Thomas fueron los únicos magistrados que expresaron públicamente su desacuerdo.
Trump calificó el fallo de “horrible y sumamente político” y sostuvo que los integrantes actuales del tribunal no son las personas que él entrevistó para ocupar sus puestos. “Estas no son las personas que entrevisté para formar parte de la Corte Suprema de Estados Unidos; son solo una sombra de lo que fueron”, escribió.
El presidente también acusó a la Corte de emitir decisiones “más destructivas, hirientes y perjudiciales” para el país.
La administración deberá mantener las reglas actuales
La decisión del lunes impide que el Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) aplique, por ahora, los nuevos requisitos que pretendía establecer la administración Trump para las papeletas enviadas por correo. La normativa habría obligado a los estados a entregar información específica de los votantes y a utilizar sobres aprobados por USPS, identificados mediante códigos de barras.
Las papeletas que no cumplieran con los nuevos estándares o correspondieran a votantes que no aparecieran en las listas estatales podrían haber sido rechazadas para su envío. Los críticos advirtieron que implementar esos cambios poco antes de las elecciones del 3 de noviembre podía provocar problemas en la distribución de miles de boletas legítimas. La administración, en cambio, argumentó que las restricciones ayudarían a combatir el fraude electoral, pese a que las pruebas de un fraude generalizado mediante el voto por correo son escasas.
Todd Blanche confirma que Trump acatará el fallo
El fiscal general Todd Blanche confirmó que la administración respetará la decisión judicial, aunque defendió el derecho de Trump a cuestionar públicamente a los magistrados. “Por supuesto que vamos a acatar la decisión del Tribunal Supremo”, declaró Blanche a periodistas, un día después de que el tribunal rechazara la petición de emergencia del gobierno.
La disputa ocurre mientras los republicanos enfrentan una contienda cerrada para conservar el control del Congreso en las elecciones de noviembre. El voto por correo tiene importancia política debido a que los demócratas lo utilizan de manera desproporcionada, según el material citado.
Trump ha cuestionado durante años la seguridad del voto por correo, aunque él mismo suele utilizarlo. También ha sostenido afirmaciones falsas sobre un fraude electoral generalizado, incluida su derrota frente al demócrata Joe Biden en las elecciones de 2020.
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