
La guerra entre Estados Unidos e Irán enfrenta un creciente escepticismo entre los estadounidenses. Una nueva encuesta muestra que casi dos de cada tres personas consultadas consideran que EE.UU. no está ganando el conflicto, mientras una amplia mayoría también cree que el presidente Donald Trump no está haciendo lo suficiente para ponerle fin.
El sondeo, realizado por de CNN y SSRS entre el 16 y el 17 de septiembre con 1,206 participantes, encontró que el 64% de los encuestados considera que Estados Unidos no está ganando la guerra, frente a un 36% que opina lo contrario. El margen de error de la encuesta es de 3.5 puntos porcentuales.
La percepción negativa también alcanza directamente a la estrategia de la Casa Blanca. El 78% de los participantes afirmó que Trump no está haciendo lo suficiente para terminar el conflicto, mientras que solo el 22% consideró que sus acciones son suficientes. Otro dato que destaca en el sondeo es que aproximadamente tres de cada cuatro estadounidenses dicen que el presidente no tiene un plan claro para manejar la guerra.
Un conflicto que se ha alargado más de lo previsto
La duración de la guerra se ha convertido en uno de los principales puntos de preocupación para los estadounidenses. Trump había dicho inicialmente que el conflicto podría terminar en aproximadamente un mes, pero los combates ya se prolongaron durante más de seis meses y no existe públicamente un acuerdo definitivo que permita poner fin a las hostilidades.
En las últimas semanas, el presidente ha manejado distintos escenarios para el futuro del conflicto. A principios de septiembre dijo que esperaba que la guerra terminara de manera “inmediata” después de las elecciones de mitad de mandato de noviembre, mientras que también ha hablado de la posibilidad de tomar medidas mucho más contundentes contra el gobierno iraní.
En una entrevista con Axios, Trump reconoció que se encontraba ante una decisión importante y dejó abierta la posibilidad de nuevas acciones contra el régimen de la República Islámica de Irán.
Mientras tanto, el conflicto continúa afectando la política interna estadounidense y se ha convertido en uno de los asuntos que pesan sobre la percepción que los ciudadanos tienen de la gestión presidencial.
El apoyo republicano a la guerra también ha caído
Aunque las opiniones negativas son especialmente fuertes entre demócratas e independientes, la encuesta muestra un cambio dentro del electorado republicano.
El respaldo de los republicanos a la manera en que Trump está manejando la guerra disminuyó 13 puntos desde marzo. En ese momento, el 60% de los republicanos aprobaba su gestión del conflicto.
La caída también se refleja en la percepción sobre el papel de Estados Unidos en el mundo. La proporción de republicanos que considera que las decisiones de Trump han ayudado a mejorar la posición internacional del país también bajó 13 puntos desde marzo, según el sondeo.
Las opiniones entre demócratas e independientes, en cambio, se han mantenido relativamente estables durante el desarrollo del conflicto.
El Congreso intenta limitar las acciones militares
El descontento con la duración y el manejo de la guerra también se refleja en el Congreso de Estados Unidos. La Cámara de Representantes aprobó recientemente una resolución relacionada con los poderes de guerra que busca limitar las facultades del presidente para continuar las acciones militares contra Irán.
Se trata de la tercera ocasión en que la Cámara aprueba una resolución de este tipo durante el conflicto. En esta oportunidad, sin embargo, aumentó el número de republicanos que votaron a favor de la medida: pasó de cuatro en votaciones anteriores a siete legisladores republicanos.
La resolución se produce mientras el costo de las operaciones militares continúa aumentando. Un análisis de la Oficina de Presupuesto del Congreso (CBO) estima que las operaciones de combate contra Irán ya habían costado al Departamento de Defensa alrededor de $38,000 millones de dólares hasta el 1 de agosto.
La CBO calcula además que, si la intensidad del conflicto se mantiene en niveles relativamente bajos, las operaciones podrían sumar unos $2,000 millones de dólares adicionales por cada mes de enfrentamientos. Si la violencia aumenta, el costo mensual podría subir hasta aproximadamente $3,000 millones de dólares.
La guerra también llega al bolsillo de los estadounidenses
Más allá de Washington, las consecuencias del conflicto se están sintiendo en la economía y, de manera muy visible, en las gasolineras de Estados Unidos.
La tensión alrededor del estrecho de Ormuz, una de las principales rutas para el transporte mundial de petróleo, ha contribuido a mantener elevados los precios del crudo. La CBO señaló que las restricciones al transporte de petróleo y gas por esa zona han provocado presiones inflacionarias y un aumento en los precios de distintos combustibles.
Los datos de AAA muestran que el precio promedio nacional de la gasolina regular alcanzó aproximadamente $4.48 dólares por galón el 21 de septiembre. La organización había reportado cinco días antes un promedio de $4.43 dólares y señaló que el precio del crudo rondaba los $100 dólares por barril.
El aumento de los combustibles no solo afecta directamente a los conductores. Los precios del petróleo también repercuten en el costo del transporte y, por esa vía, pueden encarecer productos y servicios para los consumidores.
Trump enfrenta una opinión pública cada vez más crítica
Los resultados de la encuesta llegan en un momento complicado para la administración Trump, con la guerra entrando en su séptimo mes y las elecciones de mitad de mandato cada vez más cerca.
El sondeo refleja que la preocupación no se limita a la pregunta de quién está ganando el conflicto. Una mayoría considera que Trump no está haciendo lo suficiente para terminarlo y que su administración carece de un plan claro para manejar la situación.
Al mismo tiempo, la caída del respaldo entre los republicanos muestra que el desgaste no se concentra únicamente entre los votantes que tradicionalmente se oponen al presidente.
La combinación de una guerra prolongada, mayores costos militares, presión sobre los precios de la energía y dudas sobre la estrategia de la Casa Blanca mantiene el conflicto con Irán como uno de los asuntos centrales del debate político estadounidense mientras se acercan los comicios de noviembre.
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