
Las promesas de Donald Trump sobre el petróleo y el gas de Groenlandia chocaron con la realidad que describe el propio gobierno de la isla. Mientras el presidente de Estados Unidos asegura que está por comenzar una explotación masiva de recursos naturales en el territorio ártico, las autoridades groenlandesas sostienen que los proyectos están lejos de alcanzar esa dimensión.
En declaraciones a CNN, el viceministro de Minería de Groenlandia, Jorgen Hammeken-Holm, reconoció que existen actividades de empresas estadounidenses, pero rechazó la idea de que una operación de gran escala sea inminente.
“Estamos muy lejos de una exploración masiva”, afirmó el funcionario, de acuerdo con la cadena estadounidense. También advirtió que varias iniciativas de menor tamaño podrían tardar años en entrar en funcionamiento.
La respuesta contradice el tono triunfalista de Trump, quien publicó en su red Truth Social que la exploración de petróleo, gas y minerales estaba a punto de comenzar en lo que llamó “nuestra nueva y hermosa Groenlandia”.
El anuncio, sin embargo, no estuvo acompañado de detalles sobre nuevos permisos, acuerdos de explotación o proyectos que respalden el inicio inmediato de operaciones a gran escala.
Groenlandia no tiene vía libre para extraer petróleo
Hay otro dato que complica el panorama para el mandatario estadounidense: en 2021, Groenlandia decidió dejar de conceder nuevas licencias para la exploración de petróleo y gas, debido, entre otras razones, a preocupaciones ambientales y a la viabilidad económica de esos proyectos.
La isla posee recursos naturales que despiertan interés internacional, pero convertir ese potencial en una industria rentable implica enormes desafíos. El clima extremo, el hielo, la ubicación remota de los posibles yacimientos y la falta de infraestructura elevan los costos y dificultan las operaciones.
Associated Press destacó que, pese al potencial identificado por investigadores, la extracción comercial de estos recursos no ha avanzado al ritmo que sugieren las declaraciones de Trump.
El acuerdo con Estados Unidos no garantiza perforaciones
La disputa también se cruza con el interés estratégico de Washington en el Ártico. En septiembre de 2026, Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia firmaron un acuerdo de seguridad que amplía las posibilidades de presencia militar estadounidense en la isla.
Trump presentó el pacto como una victoria para su gobierno y afirmó que Estados Unidos tendría un control permanente sobre la seguridad del territorio. No obstante, el acuerdo se centra en cooperación militar y estratégica: no concede por sí mismo derechos para explotar petróleo o gas.
El documento contempla ampliar las actividades estadounidenses en la base espacial de Pituffik y establecer nuevas áreas de defensa, mientras reconoce la participación de Groenlandia y Dinamarca en los acuerdos de seguridad.
Así, aunque Groenlandia continúa siendo relevante para los intereses energéticos y militares de Washington, hay una diferencia sustancial entre contar con recursos potenciales y estar en condiciones de explotarlos.
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