Profesores de Cornell acusan a la universidad de silenciar protestas por violación grupal

La Universidad de Cornell, una de las instituciones académicas más prestigiosas de Estados Unidos, enfrentó una crisis por las acusaciones de encubrimiento y restricciones a las protestas estudiantiles tras una denuncia de violación grupal. Cerca de 150 profesores impulsaron una moción de desconfianza contra las autoridades y exigieron reformas en la atención de agresiones sexuales y el funcionamiento de las fraternidades.

El conflicto se intensificó este miércoles, cuando docentes y estudiantes regresaron a las aulas después del receso de otoño, en medio de cuestionamientos contra el presidente de Cornell, Michael Kotlikoff, por la respuesta institucional a una denuncia presentada en 2024.

El caso involucra a una exestudiante identificada judicialmente como Jane Doe, quien presentó una demanda civil contra la universidad por presuntas deficiencias en la investigación de una agresión sexual que atribuyó a siete integrantes de una fraternidad durante una fiesta en el campus.

Las acusaciones provocaron manifestaciones multitudinarias, pintadas contra las autoridades y denuncias de represalias contra quienes participaron en las protestas.

“Los alumnos están frustrados. No tienen nada de confianza en la dirección actual de la universidad y tienen mucho miedo porque llevamos ya dos, tres años con represión de la libertad de expresión en este campus”, declaró Julia Chang, profesora de Estudios Hispánicos.

Encuesta reveló riesgos de violencia sexual

Las denuncias encontraron respaldo en estadísticas de Cornell. Una encuesta institucional publicada en noviembre de 2025 reveló que el 52% de las estudiantes de licenciatura vinculadas al sistema de fraternidades y sororidades que respondieron declaró haber sufrido contacto sexual no consentido desde su ingreso a la universidad, frente al 29% de las no afiliadas.

El estudio también señaló que el 35% de las estudiantes encuestadas había experimentado alguna situación de este tipo, frente al 23% registrado en 2023. Sin embargo, la institución reconoció limitaciones por la baja participación en el sondeo.

“Cornell tiene una oportunidad de oro en este momento para sentar un precedente sobre tolerancia cero en agresiones sexuales para otras universidades en el país, públicas y privadas. De momento, la directiva está más enfocada en la imagen pública que en crear un cambio verdadero”, declaró Tejada a EFE.

Cornell anunció restricciones y nuevas investigaciones

Ante las críticas, Kotlikoff anunció el 13 de octubre la suspensión de las fiestas y actividades sociales en las casas de fraternidades durante el resto del ciclo académico 2026-2027.

La universidad también informó que reforzaría la atención a víctimas, revisaría el funcionamiento de estas organizaciones y contrataría a Sally Yates, exfuncionaria del Departamento de Justicia, para encabezar una evaluación independiente de sus protocolos.

El caso también llegó a las autoridades estatales. El 1 de octubre, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, designó a la fiscal general Letitia James como fiscal especial para investigar las acusaciones relacionadas con la agresión denunciada en 2024.

La controversia abrió un debate sobre la protección de las víctimas, la libertad de protesta y el poder de las fraternidades en las universidades estadounidenses. Mientras avanzó la investigación, Cornell quedó ante una nueva disputa interna por la responsabilidad de sus autoridades y la seguridad de sus estudiantes.

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