James Talarico acusa a Elon Musk de querer «comprar» un escaño en el Senado de Texas

La disputa electoral en Texas escaló después de que el candidato demócrata James Talarico acusara al multimillonario Elon Musk de intentar comprar influencia política mediante millonarias aportaciones a la campaña de su rival republicano, Ken Paxton, en una de las contiendas más costosas rumbo a las elecciones legislativas del 3 de noviembre.

“Quiere nuestra tierra, quiere nuestra agua y ahora quiere tener su propio senador. Texas no está en venta”, declaró Talarico ante la prensa, al cuestionar la participación del empresario en una carrera que podría modificar el equilibrio de fuerzas en el Congreso federal.

El candidato demócrata mantiene una ventaja estrecha en las encuestas, a 18 días de los comicios, según la información proporcionada. Una eventual victoria suya representaría un cambio significativo para Texas, estado que no ha elegido a un demócrata para el Senado desde 1988.

Musk, considerado el hombre más rico del mundo, respaldó a Paxton con aportaciones por 158 millones de dólares, de acuerdo con los informes más recientes de financiación electoral. El dinero llegó cuando los republicanos enfrentaban dificultades para igualar los recursos recaudados por Talarico, según informó Axios.

El empresario mantiene importantes intereses comerciales en Texas, donde trasladó las sedes de SpaceX, su compañía aeroespacial, y de X, la plataforma de redes sociales que controla. Talarico considera que la intervención financiera del magnate representa una amenaza para la democracia estadounidense, debido al peso que pueden adquirir las grandes fortunas en las decisiones políticas.

Publicidad electoral supera los $500 millones

La magnitud de la disputa también se refleja en el gasto publicitario. Los candidatos han destinado más de 500 millones de dólares a anuncios electorales, según cifras de la firma AdImpact citadas por medios estadounidenses. El enfrentamiento se desarrolla en un estado tradicionalmente republicano, donde Paxton, actual fiscal general, obtuvo la candidatura de su partido después de recibir el respaldo del presidente Donald Trump.

Su trayectoria ha estado marcada por denuncias e investigaciones relacionadas con presunta corrupción.

La influencia de Musk en Texas también genera controversia por sus proyectos aeroespaciales en el sur del estado. SpaceX desarrolla allí Starship, un cohete con el que busca avanzar en sus objetivos espaciales y participar en la misión Artemis III de la NASA, destinada a llevar nuevamente astronautas a la Luna.

Sin embargo, organizaciones y especialistas ambientalistas han cuestionado las operaciones de la compañía por sus posibles efectos sobre la fauna silvestre, el agua y la calidad del aire. La plataforma de lanzamiento está cerca de Boca Chica, una zona de humedales y ecosistemas costeros donde habitan especies en peligro de extinción.

Tras el regreso de Trump a la Casa Blanca, agencias federales de protección ambiental y aviación cerraron investigaciones sobre proyectos de Musk en la región. Además, Texas Monthly informó recientemente que el gobierno estatal considera venderle el parque de Boca Chica al empresario.

Las elecciones del 3 de noviembre renovarán la totalidad de la Cámara de Representantes y aproximadamente un tercio del Senado. Los republicanos buscan conservar el control del Congreso, mientras los demócratas pretenden recuperar espacios para frenar la agenda de Trump.

En ese escenario, Texas se ha convertido en un campo de batalla nacional, donde el dinero invertido y la influencia de figuras empresariales podrían ser tan relevantes para la contienda como las propuestas de los candidatos.

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