Trump presume apoyo hispano hacia las intermedias, y minimiza el malestar económico entre votantes latinos

El presidente Donald Trump sostiene que mantiene el respaldo de los votantes hispanos, aunque las encuestas y los testimonios de electores en estados clave muestran un creciente descontento con su gobierno a dos semanas de las elecciones de medio mandato del 3 de noviembre. “Creo que lo estamos haciendo bien”, afirmó Trump este lunes al ser cuestionado sobre sus posibilidades entre los latinos.

Antes de viajar a Kansas para participar en un mitin y respaldar al senador republicano Roger Marshall, el mandatario presumió del apoyo que recibió de esta comunidad en las elecciones presidenciales de 2024.

“Tengo un tremendo voto hispano”, agregó, al defender su desempeño electoral entre los latinos, cuyo respaldo contribuyó a su regreso a la Casa Blanca y a la mayoría republicana en el Congreso. Sin embargo, los indicadores de opinión pública apuntan a un panorama diferente. Una encuesta del Centro Pew publicada la semana pasada encontró que apenas el 24% de los votantes hispanos aprueba la gestión de Trump, frente al 38% registrado al comienzo de su segundo mandato.

Otro sondeo de Associated Press-NORC señala que cerca del 60% de los hispanos desaprueba su desempeño presidencial, mientras que más del 70% rechaza su gestión económica. Además, siete de cada diez responsabilizan más a las políticas del gobierno que a factores externos por el aumento de los precios.

El costo de vida y la política migratoria ponen a prueba el respaldo latino

En Casa Grande, Arizona, Chris Martínez, un técnico de mantenimiento de 28 años que votó por Trump con la expectativa de una economía más sólida y menos conflictos internacionales, asegura que sus condiciones económicas han empeorado.

Los elevados precios de la gasolina lo llevaron a devolver uno de sus vehículos al prestamista y a cambiar sus hábitos de compra para ahorrar en alimentos. “No está haciendo nada por nosotros, para nuestro beneficio”, afirmó Martínez. “Y es una lástima porque me engañaron y me siento como un tonto”.

Su desencanto refleja un desafío para los republicanos en distritos competitivos de Arizona, Colorado y Texas, donde los votantes latinos podrían influir en el control de la Cámara de Representantes. Aun así, no está claro si quienes se alejan de Trump respaldarán a los demócratas o simplemente dejarán de votar.

La economía también domina la contienda del octavo distrito de Colorado, donde el demócrata Manny Rutinel disputa el escaño al republicano Gabe Evans. Ambos son hispanos y compiten por un electorado preocupado por los precios, los salarios y la estabilidad financiera.

Evans defiende el endurecimiento de la seguridad fronteriza, mientras Rutinel centra su campaña en el costo de vida y sostiene que los residentes se sienten traicionados.

Trump, por su parte, ha dejado claro que no piensa moderar su política migratoria. Durante una visita de campaña a Texas el 2 de octubre, defendió las deportaciones masivas con una frase contundente: “Tenemos que hacer lo que tenemos que hacer”. Más de 36 millones de hispanos están habilitados para votar el 3 de noviembre. Su decisión podría resultar determinante en una elección en la que los republicanos buscan conservar el control del Congreso.

El consultor político Mike Madrid considera que el electorado latino atraviesa una etapa de distanciamiento de ambos partidos, impulsada principalmente por preocupaciones económicas y no necesariamente por una mayor afinidad con los demócratas.

Para Trump, el reto será convertir su confianza pública en votos efectivos, mientras los latinos evalúan si el gobierno ha cumplido las promesas económicas que contribuyeron a su victoria de 2024.

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