Stephen Hubbard regresa a EE.UU. tras cuatro años preso en Rusia; reabre el debate sobre las concesiones a Putin

El estadounidense Stephen James Hubbard, de 73 años, regresó al país después de permanecer cuatro años detenido en Rusia, en un caso que vuelve a colocar las negociaciones del presidente Donald Trump con Vladímir Putin bajo el escrutinio político en Washington.

Hubbard, profesor jubilado de inglés originario de Michigan, llegó el jueves 22 de octubre a una instalación militar en San Antonio, Texas, donde participará en un programa de readaptación, según informó un funcionario estadounidense citado por CNN.

Su liberación se produjo un día antes, después de que Trump solicitara directamente a Putin que permitiera su regreso. El mandatario estadounidense difundió en Truth Social fotografías del profesor sonriente junto a familiares en un avión, además de imágenes con Steve Witkoff, enviado especial de la Casa Blanca para las negociaciones sobre la guerra en Ucrania.

Witkoff celebró la liberación con un mensaje en el que describió a Hubbard como un ciudadano estadounidense orgulloso, profesor jubilado y veterano de la Fuerza Aérea que ama a su país. También afirmó que regresaba con una familia que lo quiere y un presidente que no dejó de buscar su liberación.

Una condena por mercenarismo que Hubbard negó después

Hubbard vivía desde 2014 en Izium, una localidad de la región ucraniana de Járkov, donde se había establecido mientras mantenía una relación sentimental. Antes de mudarse a Ucrania, había vivido durante aproximadamente 25 años en Japón, donde enseñó inglés, y posteriormente residió en Chipre.

De acuerdo con la versión de las autoridades rusas, el estadounidense se incorporó en febrero de 2022 a una unidad de defensa territorial ucraniana, cuando comenzó la invasión rusa a gran escala. Fue capturado dos meses después, según los reportes difundidos por Moscú.

En octubre de 2024, un tribunal de Moscú lo declaró culpable de actividad mercenaria y le impuso una condena de seis años y diez meses de prisión. La Fiscalía rusa sostuvo que había recibido entrenamiento, armas y municiones, además de una supuesta promesa de pago mensual de 1,000 dólares.

Aunque Hubbard admitió inicialmente su culpabilidad durante el juicio, posteriormente negó haber pertenecido a una unidad militar o de combate. Su hermana, Patricia Hubbard Fox, también cuestionó la versión rusa y consideró poco probable que el estadounidense hubiera tomado las armas a esa edad. En enero de 2025, el Gobierno estadounidense lo declaró detenido injustamente, una determinación que permitió avanzar en las gestiones diplomáticas para conseguir su liberación.

La liberación desata críticas por las concesiones a Moscú

El regreso de Hubbard también generó controversia por las declaraciones de Witkoff, quien calificó a Putin de “humanitario” por permitir la excarcelación. El enviado estadounidense recibió críticas por sus elogios al mandatario ruso, mientras Trump salió en su defensa.

Inicialmente, el presidente aseguró que Washington no había ofrecido “nada a cambio” para conseguir la liberación. Sin embargo, después sostuvo que las negociaciones podrían haberse detenido si Estados Unidos hubiera permitido la entrada en vigor de nuevas sanciones contra Rusia. La postura alimentó las críticas de Ucrania y de legisladores republicanos que defienden una política más dura contra el Kremlin. También provocó cuestionamientos sobre el alivio de la presión económica sobre Moscú y las conversaciones para comprar diésel ruso con el objetivo de reducir los precios internacionales de la energía.

La liberación se anunció durante los contactos entre Witkoff y Putin en San Petersburgo, en un momento en que Trump intenta impulsar un acuerdo para terminar la guerra en Ucrania. El caso también se desarrolla en medio de las tensiones entre Washington y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, quien ha denunciado retrasos en las entregas de interceptores Patriot, interrupciones en el intercambio de inteligencia y restricciones en la conectividad satelital.

Para la Casa Blanca, el regreso de Hubbard representa un resultado diplomático; para sus críticos, también abre interrogantes sobre el costo político de acercarse a Putin mientras continúa la guerra.

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