Elon Musk, considerado el hombre más rico del planeta, acepta que haberse involucrado demasiado en la política estadounidense le resultó contraproducente.
Durante una entrevista concedida a The Economist, el visionario sudafricano terminó reconociendo que la arena política quizá no es el mejor escenario donde sus ideas pueden llegar a brillar como lo ha hecho en el mundo de los negocios ligados a la tecnología.
“Creo que me involucré demasiado en la política. Francamente, me dejé llevar”, mencionó.
Siguiendo a su instinto emprendedor, Musk vio un nicho de oportunidad donde otros empresarios se negaban a hacerlo, apoyar a Donald Trump en su intento de volver a ser presidente.
La complejidad de la misión era que el magnate neoyorquino enfrentaba al menos dos juicios con la posibilidad de ser condenado y quizá hasta de enviarlo a prisión.
No obstante, el cofundador de Tesla inicialmente abrió la chequera para destinar más de $290 millones de dólares a una campaña que parecía estar destina al fracaso.
A medida que se acercaban las elecciones de 2024, con el dinero aportado por Elon Musk, se logró armar una colosal campaña de promoción en los espacios de mayor rating en medios informativos y no conforme con ello, el propio sudafricano comenzó a acompañar a Trump en eventos donde incluso regaló cheques de hasta siete cifras para quienes públicamente se comprometieran a respaldar su campaña.
Como resultado de toda esa operación, el longevo republicano avasalló a Kamala Harris en la boleta electoral y con ello se adjudicó no solo la presidencia, sino el control de la Cámara de Representantes y el Senado.
Después, Trump le pidió a Musk encabezar un esfuerzo para recortar al máximo los gastos innecesarios del gobierno.

Fue así como, junto a Vivek Ramaswamy, los nombró responsables del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), pero en cuestión de semanas dicha responsabilidad sólo corrió a cargo del sudafricano.
“El objetivo con iniciativas como DOGE era intentar hacer algo para paliar el déficit, que es enorme. Tenemos que analizar detenidamente los gastos y asegurarnos de que el dinero se gaste de forma sensata y que no se malgaste ni se destine a actividades fraudulentas. Y recibí muchas críticas por esto”, expresó Musk en la entrevista consciente de que su lugar está en el sector privado y no en el gobierno.
Sin embargo, derivado de los cuatro meses que trabajó para el gobierno sin goce de sueldo, el magnate cerró multimillonarios acuerdos para desarrollar proyectos con el gobierno como son realizar misiones de transporte de carga y astronautas para la NASA y lanzamientos de satélites para el Departamento de Defensa y el Pentágono.
Dichos proyectos, garantizados hasta el final de la actual administración, terminaron consolidando al ex responsable del DOGE como el hombre con la mayor fortuna a nivel global.
Gracias a su experiencia adquirida a Musk le resultó más conveniente seguir apostando por invertir en las campañas de algunos políticos claves en el Congreso que cumplir con su amenaza de fundar un nuevo partido para contender frente a los actuales.
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