
La tensión entre Irán y Estados Unidos volvió a aumentar este martes después de que el gobierno iraní advirtiera que impedirá el tránsito por el estrecho de Ormuz a los buques pertenecientes a empresas o países que acepten recursos procedentes de los activos iraníes congelados en el extranjero, luego de que el presidente Donald Trump propusiera utilizar esos fondos para compensar a embarcaciones afectadas durante el reciente conflicto en la región.
La advertencia fue emitida por el portavoz del Cuartel General Central Jatam Al Anbiya, el coronel Ebrahim Zolfagari, quien aseguró que la medida será aplicada contra cualquier compañía o nación que haga uso de esos recursos.
“Informamos a todas las empresas y países que acepten la propuesta de Trump y hagan uso de los activos iraníes bloqueados con este fin que, a partir de ahora, las Fuerzas Armadas de la República Islámica de Irán no permitirán el tránsito de ninguno de sus buques por el estrecho de Ormuz”, declaró Zolfagari, de acuerdo con la agencia estatal Tasnim.
El portavoz militar también criticó con dureza la propuesta del mandatario estadounidense y acusó a Washington de mantener una política de confrontación en Medio Oriente. “Advertimos al presidente criminal de Estados Unidos sobre las consecuencias de esta medida ilegal”, sostuvo el funcionario iraní, quien además denunció los “actos de agresión” y los “continuos esfuerzos por desestabilizar la región”.
Trump propone utilizar activos iraníes congelados
La reacción de Teherán se produjo días después de que Trump anunciara que Estados Unidos recurrirá a los activos iraníes congelados para cubrir los daños sufridos por barcos y cargamentos afectados durante los ataques registrados en el Golfo Pérsico y sus alrededores. Las autoridades iraníes calificaron esa iniciativa como un “precedente incendiario” e insistieron en que esos recursos no pueden ser utilizados por terceros sin el consentimiento de la República Islámica.
La nueva confrontación diplomática se desarrolla tras varias semanas de enfrentamientos entre ambos países. A principios de julio, Irán atacó embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz en respuesta a la apertura de una ruta marítima alternativa impulsada por Omán con respaldo de Estados Unidos.
Desde entonces, Teherán sostiene que los barcos solo podrán cruzar el estrecho siguiendo el corredor marítimo autorizado por las autoridades iraníes.
Persiste la incertidumbre sobre la navegación
En respuesta a los ataques contra la navegación comercial, Washington lanzó 13 días consecutivos de bombardeos contra objetivos iraníes, luego de dar por terminado el memorando de entendimiento alcanzado a mediados de junio para poner fin a las hostilidades.
Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra instalaciones y objetivos estadounidenses en distintos países de Medio Oriente, intensificando uno de los episodios más delicados de la confrontación entre ambos gobiernos.
Aunque los ataques directos cesaron desde el pasado viernes, la situación en el estrecho de Ormuz continúa siendo inestable. El bloqueo impuesto por Irán desde el 12 de julio mantiene restringido el tránsito marítimo, mientras que Estados Unidos respondió restableciendo un cerco naval sobre puertos y embarcaciones iraníes en la zona.
El estrecho de Ormuz continúa siendo uno de los puntos estratégicos más importantes para el comercio energético mundial, ya que por ese corredor marítimo transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel internacional.
La nueva amenaza de Teherán incrementa la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación y mantiene en alerta a los mercados energéticos y a la comunidad internacional, que observa con preocupación el riesgo de una nueva escalada entre Washington y la República Islámica.
Sigue leyendo: