El motivo oculto de la FMF para alinearse con Gianni Infantino bajo sospecha

Bajo la odiosa sospecha de que la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) opera como uno de los principales peones de Gianni Infantino, presidente de la FIFA, el organismo mexicano ha decidido jugar al misterio.

Mientras las grandes potencias cierran filas, la FMF publicó que prefiere “esperar un tiempo” antes de fijar postura sobre el polémico plan de privatizar y vender a particulares la realización de los futuros torneos internacionales, incluidos los Mundiales de Fútbol.

El titular de la FIFA alborotó el avispero al anunciar una agresiva reconfiguración del programa FIFA Forward. La propuesta busca abrir las puertas de par en par a la inversión privada en los torneos oficiales, prometiendo a cambio beneficios económicos históricos que, supuestamente, eclipsarían las ganancias del reciente Mundial 2026 coorganizado por México, Estados Unidos y Canadá.

Ante la oferta económica, la cúpula directiva mexicana congeló su postura en redes sociales, argumentando que prefieren analizar la propuesta para “tomar la decisión que más convenga a sus intereses”.

El peso de las palabras: El comunicado oficial


El posicionamiento institucional de la FMF revela la tibieza con la que el fútbol mexicano
suele reaccionar ante los dictados de Zúrich. El comunicado emitido detalla lo siguiente:

“La Federación Mexicana de Fútbol fue notificada por la FIFA el 28 de julio de 2026 respecto de la propuesta del presidente, Gianni Infantino, para incrementar los ingresos del programa FIFA Forward, principal vehículo para fomentar el positivo desarrollo del fútbol en el mundo, a partir de un nuevo modelo financiero.”

“En la citada comunicación, FIFA plantea que, para que las Federaciones tomen una decisión informada respecto de su participación en dicho mecanismo, abrirá mesas de trabajo para ampliar la información y documentación asociada al nuevo modelo. Al respecto, la FMF agotará dicho proceso de estudio y análisis para tomar la decisión que más convenga al desarrollo del fútbol mexicano”.

Esta postura de sumisión y “estudio” contraviene de forma directa la línea de fuego trazada por la Unión Europea de Fútbol (UEFA) y la propia Confederación Norte, Centroamericana y del Caribe de Fútbol (Concacaf).

Ambos organismos ya anunciaron un boicot total a las competencias de la FIFA si Infantino insiste en entregar los torneos al capital privado.

La FMF, al desmarcarse de su propia confederación (Concacaf), evidencia que sus lealtades no están en la región, sino directamente en el despacho presidencial de la FIFA.

Las tres aristas de la duda: Televisión, poder y el fantasma de la Liga MX

La actitud dubitativa de la FMF no es casualidad; obedece a un entramado de grandes intereses comerciales donde las inmensas sumas de dinero pesan más que el mérito deportivo. Para entender el silencio mexicano, hay que desmenuzar tres factores clave:

El cordón umbilical con Infantino: La FMF necesita mantener el cobijo de la FIFA para asegurar eventos de gran magnitud y mantener su peso político en el Congreso del organismo, sirviendo de contrapeso frente a los bloques europeos.

El negocio de las transmisiones: La empresa de televisión que históricamente ha controlado los hilos del fútbol en México ha construido su imperio gracias a las concesiones y derechos de transmisión de los torneos FIFA. Romper con Infantino significaría poner en riesgo un negocio multimillonario de publicidad y exclusividades.

El espejo del rechazo en la Liga MX: Esta tregua de la FMF ocurre a las pocas semanas del sonado rechazo al fondo de inversión extranjero que planteó la empresa Televisa para administrar el fútbol azteca. El fracaso de ese proyecto local demuestra el pavor y la resistencia de los dueños de los clubes a ceder el control total de sus activos a manos de inversionistas externos, una contradicción directa con lo que Infantino pretende hacer a nivel global.

Conclusión: El riesgo de quedarse solos

El fútbol profesional actual se mueve bajo la narrativa del dinero inmediato, pero el movimiento de la FMF es de alto riesgo. Al negarse a respaldar el boicot de la Concacaf y la UEFA, México se arriesga al aislamiento internacional.

Analizar el proyecto “FIFA Forward” no es un acto de prudencia empresarial; es la confirmación de que, en el tablero de Gianni Infantino, los directivos mexicanos prefieren ser los últimos en abandonar el barco del presidente de la FIFA, sin importar el costo político o deportivo que deba pagar el balompié azteca.

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