
A los jugadores de los Mineros de Zacatecas les importaron muy poco las amenazas de la Federación Mexicana de Fútbol. La FMF amagó con una multa de 234 mil pesos (unos 13 mil 500 dólares) a quien protestara. Sin embargo, el equipo zacatecano elevó el tono de los reclamos este viernes tras la cancelación oficial del ascenso y descenso en la Liga de Expansión MX.
Las protestas comenzaron la jornada pasada en diferentes frentes de la categoría de plata. Ante esto, las autoridades del fútbol mexicano, encabezadas por el comisionado presidente Mikel Arriola, intentaron frenar la disidencia. El directivo advirtió con castigar económicamente a los clubes que manifestaran su inconformidad antes de los partidos.
Desafío total en la cancha
La amenaza reglamentaria provocó el efecto contrario. En lugar de intimidar a los futbolistas, encendió más sus reclamos. Así lo demostró el plantel de Zacatecas momentos antes de iniciar las hostilidades contra los Coyotes de Tlaxcala. Segundos antes del silbatazo inicial, los jugadores se arrodillaron sobre la cancha en señal de protesta.
El descontento también quedó inmortalizado en la fotografía oficial del encuentro. Los futbolistas reflejaron su frustración tapándose la boca con las manos. Un reclamo directo contra el intento de la FMF de silenciar el tema en los medios de comunicación y sepultar sus opciones de luchar por un boleto en el máximo circuito.
La voz de la tribuna
El reclamo no se limitó al terreno de juego. La joya de la corona provino de las gradas, donde la afición respaldó a su equipo con pancartas contra los directivos. Destacó un aficionado vestido de minero con una frase lapidaria en el pecho: “El fútbol es de todos, sí al descenso”.
Otros seguidores portaron playeras exigiendo el regreso del mérito deportivo, acusando a la cúpula del fútbol mexicano de enterrar la categoría por mera ambición económica.
Las formas de Mikel Arriola
Mikel Arriola, fiel a su estilo de operar con argucias, instruyó a la Comisión Disciplinaria para aplicar la sanción de casi un cuarto de millón de pesos por los hechos de la fecha anterior. En aquella jornada, los equipos se plantaron sin tocar el esférico durante los primeros 45 segundos del juego.
Posteriormente, solo circularon el balón de forma lateral bajo el grito unísono de la tribuna: ¡Ascenso, ascenso! La amenaza económica ya no es suficiente para contener el enfado de una división que se resiste a morir en el escritorio.
El reglamento como espada de Damocles
Para blindar su postura, la Comisión Disciplinaria de la FMF advirtió que ya toma cartas en el asunto para erradicar estas manifestaciones. De hecho, el organismo amenazó con castigos mucho más severos amparados en el Reglamento de Sanciones.
El organismo advierte que cualquier club que se niegue a jugar sin justificación, se retire de la cancha o deje de participar activamente durante el partido —un dardo directo a los 45 segundos de brazos caídos de la jornada anterior— perderá el encuentro en la mesa por marcador de 1-0.
Por si fuera poco, los puntos se le entregarán al rival y el equipo rebelde recibirá una dura multa de 2,000 UMAs, dejando claro que, para la Federación, el negocio y el control de daños están por encima del espíritu deportivo.
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