Venderle el alma al diablo o el día que Infantino casi empeña los Mundiales

Estaba claro que Gianni Infantino tenía plan con maña en su proyecto FIFA Forward Enterprise; de haber aprobado el respaldo de por lo menos 106 de los 211 afiliados, sus ingresos salariales se habrían ido directo a las nubes.

Para no ir más lejos, el presidente del organismo —quien percibe, según datos extraoficiales, un sueldo de 5 millones de dólares anuales— se habría llevado hasta el florero, como vulgarmente se dice, pues sus ganancias se habrían triplicado.

Sin duda, la intención de Infantino no era tan inocente. Menos en un ecosistema donde se mueven tantos intereses económicos y políticos, al grado de querer convencer a los afiliados de que su proyecto FIFA Forward Enterprise (FFE) era la panacea del siglo y que les generaría a las 211 naciones ingresos millonarios nunca antes vistos.

Pero en la vida no todo lo que brilla es oro. Con este plan, Infantino iba a venderle prácticamente el alma al diablo: la entrada de inversores externos le habría quitado la autonomía al organismo para decidir el futuro de sus propias competencias.

En el momento en que hubieran aprobado esa inversión para organizar sus torneos —incluyendo los Mundiales, tras el éxito de la edición 2026 en Estados Unidos, México y Canadá—, la ambición los habría llevado directo al fracaso.

Sobre todo porque los inversionistas de fuera no iban a abrir sus carteras por amor al arte o espíritu altruista; por el contrario, exigirían una gran tajada de esos 20 mil millones de dólares que supuestamente la FIFA tendría de ganancias.

La versión del salario estratosférico

Por lo pronto, el periódico inglés The Times reveló que, dentro del cascarón del proyecto FFE, Infantino pretendía asumir el cargo de director ejecutivo (CEO) de la nueva empresa con un sueldo de decenas de millones de dólares.

Incluso el periodista Martyn Ziegler destapó que el mandamás de la FIFA apuntaba a un salario de 30 millones de dólares anuales. Sin embargo, tras el portazo a la propuesta, su permanencia en la presidencia del órgano rector del fútbol internacional hoy pende de un hilo.

El portazo a su propuesta

Desde que se filtró el proyecto FIFA Forward Enterprise, el rechazo de las confederaciones fue unánime. Organismos como la UEFA, Concacaf, CAF y Conmebol pintaron su raya públicamente, una presión que obligó a Infantino a anunciar la cancelación definitiva del proyecto el pasado viernes.

Ahora, el titular de la FIFA enfrenta serios cuestionamientos sobre su permanencia. Hay quienes aseguran que vive sus últimas horas en la silla presidencial, mientras en el aire siguen rondando las versiones de cuántos millones pretendía meterse al bolsillo el suizo Gianni Infantino.

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