
Si la idea era guardar piernas para ir a presumir a la Leagues Cup, el tiro le salió por la culata. La pura verdad es que a Joel Huiqui, maquinista del Cruz Azul, se le cruzaron los cables por primera vez: leyó la cartilla equivocada y vio cómo se le esfumaba el invicto en un abrir y cerrar de ojos, cortesía de un Atlante que le clavó un 2-3 en la frente.
Un tropezón que en La Noria ni de chiste tenían presupuestado. Pero claro, si por pura necesidad dejas en la banca a tus cuatro caballos de hierro —Erick Lira, Carlos Rodríguez, José Paradela y el ‘Toro’ Fernández—, es obvio que el cuadro cementero iba a dar las tres noches en la cancha.
Al Cruz Azul se le descompuso el motor y le dejó la puerta abierta de par en par a los Potros de Hierro, que aprovecharon el regalo para revivir viejas glorias y saborear un triunfo en Primera División que no veían desde hace doce años.
Para consumar la travesura, el Atlante saltó a la cancha con el puñal entre los dientes. Corrieron los 90 minutos como si no hubiera un mañana, rascando cada balón y sacándole jugo a los chispazos de Luis Calzadilla y Eugenio Pizzuto. Estos dos salieron con el cuchillo largo y en modo bélico contra unos cementeros que quisieron economizar sudor; al final, en el pecado llevaron la penitencia.
Por si el panorama no fuera lo bastante espeso, Cruz Azul decidió autoinmolarse. Primero, vino la pifia del colombiano Willer Ditta cometiendo un penal de novato en la recta final; luego, para acabarla de amolar, el ‘Toro’ Fernández perdonó desde los once pasos.
Además, los Potros contaron con la personalidad de un portero como Óscar Jiménez, que está tomando esta oportunidad con los azulgranas como la última parada del tren en la Liga MX. Sabe que si vuelve a fallar le espera el exilio, por lo que ahora fue otro de los héroes con atajadas y penaltis detenidos.
Dos rayitas más al tigre que terminaron por llenarle de piedras la mochila a Huiqui, quien ya sumaba diez partidos al hilo sin saber lo que era morder el polvo.
La cruz para el técnico que acaba de hacer campeones a los celestes es que se puso a inventar en el peor momento y frente al sinodal menos indicado. Ya se sabía que los Potros no iban a ir a pasear; se iban a lanzar desde la tercera cuerda como auténticos kamikazes con tal de morder tres puntos.
Mandar al ruedo a Montaño, Romero, Orozco y Ebere de inicio descompuso por completo el motor cementero. Al ver que el agua le llegaba al cuello, el técnico mandó a rescatar los papeles de sus piezas estelares.
Sin embargo, por más que Paradela, Lira y Charly buscaron el milagro, la travesura azulgrana ya estaba consumada. La Máquina se quedó con las ganas, perdió el invicto en el peor momento y se va a la Leagues Cup sabiendo que los experimentos en el fútbol se pagan caro.
Seguir leyendo:
– Cruz Azul perdió con FIFA y hace berrinche millonario en el TAS por Rodrigo Huescas
– Cruz Azul goleó a Toluca y sella cita histórica ante el Inter Miami de Messi
– El choque de estrategas en el Campeón de Campeones que divide opiniones en TUDN