
La Leagues Cup 2026 arrancó y para variar, a la Liga MX le cayó un cubetazo de agua helada. Menos mal que los Potros del Atlante y los Bravos de Juárez se vistieron de héroes para convertirse en la luz al fondo del túnel.
En una noche que pintaba para funeral generalizado, el bando mexicano respiró gracias al sorpresivo 1-0 del Atlante sobre Vancouver Whitecaps y al aguerrido 1-2 de Juárez ante Minnesota United. Del resto… mejor ni hablemos, porque Atlas, Pumas y Pachuca mordieron el polvo de fea forma.
Para ponerle más drama al asunto, los Tigres tampoco pudieron dar el golpe sobre la mesa y se tuvieron que conformar con un gris 1-1 frente al Real Salt Lake. La cruda realidad es que el fútbol gringo nos sigue trayendo de hijos en el balance histórico de este torneo.
Ya van 106 agarrones directos y las cuentas no mienten: la MLS presume 40 victorias en tiempo regular por apenas 34 de la Liga MX. ¿Y los 32 empates? Hasta en eso nos ganan el volado, pues desde los once pasos los norteamericanos se han quedado con 19 puntos extra, dejándonos a nosotros con unas miserables 13 tandas a favor.
Queda claro que, más allá de la hombría del Atlante, el desparpajo de Juárez y el ni fu ni fa de Tigres, a muchos clubes mexicanos les sigue valiendo un soberano cacahuate esta competencia. Lo de Atlas, Pumas y Pachuca no fue solo perder; fue arrastrar la cobija con una apatía que deja muchísimo que desear y que le mienta la madre al supuesto nivel de nuestra liga.
Un Atlante con muchos pantalones
Lo de los Potros de Hierro fue para pararse y aplaudir. En su debut absoluto en el torneo, el equipo del pueblo saltó a la cancha sin complejos y le pintó la cara nada menos que al Vancouver Whitecaps, el mandamás de la Conferencia Oeste de la MLS.
Los canadienses no se guardaron nada; mandaron a lo mejor de su repertorio e incluyeron en el once al mismísimo Thomas Müller, pero ni el colmillo del astro alemán asustó a los azulgranas.
La clave de los Potros fue no achicarse. Mientras los de Vancouver salieron sobrados —pensando que ganaban con la pura playera—, el Atlante los tejió fino y los neutralizó por completo. Con ese descaro que los caracteriza, al minuto 40 el ecuatoriano Jhojan Julio Palacios mandó a guardar la pelota para firmar el gol de la victoria.
Lejos de tirarse atrás a sufrir en el segundo tiempo, los Potros manejaron los tiempos con una madurez tremenda; es más, estuvo más cerca el segundo de los mexicanos que el empate local. Victoria de oro molido y cátedra de cómo jugarle al vecino del norte.
Sin Caixinha, Juárez se quitó las telarañas
Por su parte, los Bravos de Juárez demostraron que el que es gallo en cualquier gallinero canta. Ya sin el portugués Pedro Caixinha en el banquillo, el cuadro fronterizo se sacudió la malaria y la flojera que arrastraba en el torneo local. Parecía que jugaban libres y sin cadenas.
Ghillerme Castillo al 24′ y Óscar Estupiñán al 38′ vacunaron temprano al Minnesota United para poner una ventaja que defendieron con las uñas. El cuadro de las Ciudades Gemelas quiso reaccionar con un tanto de Tomás Alejandro Chancalay, pero a los Bravos no se les movió un pelo y amarraron tres puntos que saben a gloria pura para una frontera que ya merecía una alegría.
El resto de la jornada: ¡Para llorar en un rincón!
Lamentablemente, no todo fue fiesta y mariachi. El resto de la delegación mexicana dio pena ajena y entregó las nalgas muy temprano en sus partidos. El Columbus Crew le acomodó un doloroso 3-1 al Atlas que desnudó todas sus carencias.
Por su parte, los Pumas salieron con la brújula perdida y el Charlotte FC les metió un soberbio 3-0 que caló hondo en el orgullo universitario. Para cerrar la pesadilla, el Cincinnati borró de la cancha al Pachuca con otro 3-1 implacable. Una jornada inaugural para el olvido que deja una gran lección: o se ponen las pilas, o la MLS nos va a volver a comer el mandado.
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