
Un fragmento de cuatro toneladas de un cohete de SpaceX habría impactado de forma no intencionada contra la Luna este miércoles, reportan agencias espaciales y científicos.
Aunque hasta ahora no hay confirmación oficial de que la segunda etapa del cohete Falcon 9 haya chocado contra la superficie lunar, se esperaba que la colisión se produjera cerca de las 06:35 GMT.
Recopilación de datos y observación científica
La NASA, junto con su sonda Lunar Reconnaissance Orbiter y el orbitador surcoreano Pathfinder, planeaba tomar imágenes de la zona tras el impacto, aunque la recepción de esos datos podría tardar días.
Tanto la comunidad científica como los aficionados a la astronomía esperaban con entusiasmo observar la pluma de escombros que habría generado el evento.
“Es posible que personas con telescopios puedan observar la pluma de eyección creada por el impacto. No está claro qué tan brillante será, y esa es una de las razones por las que nos interesa estudiar este evento”, señaló Benjamin Fernando, del Laboratorio Nacional de Los Álamos (Estados Unidos), autor principal de un estudio del impacto previsto, que aún debe ser revisado por sus pares.
Los investigadores señalan en su trabajo que el evento ofrece “la oportunidad de probar un protocolo para localizar impactos en la superficie lunar de cara a futuros experimentos sísmicos, investigar la dinámica del polvo y las plumas generadas por impactos en la Luna, y evaluar los riesgos que representa la basura espacial artificial”.
El evento no representa un peligro para la Tierra
Los autores asumen que el combustible de la nave se agotó, por lo que esta debería pesar cerca de 4.000 kg. El fragmento podría haberse estrellado en el hemisferio norte de la Luna, cerca del cráter Einstein, a una velocidad de unos 8.690 kilómetros por hora.
El evento no representaba peligro alguno para la Tierra, pero debería dejar un visible cráter lunar. En un comunicado de la NASA, un portavoz asegura que la agencia espacial “continuará rastreando el propulsor con fines de entrenamiento, y más adelante observará el sitio del impacto con fines científicos”.
Basura espacial de SpaceX
El cohete Falcon 9, fabricado por la empresa SpaceX del magnate Elon Musk, despegó en enero de 2025 transportando dos módulos de aterrizaje lunar. El propulsor principal regresó a la Tierra, pero la etapa superior permaneció en el espacio.
Julianna Scheiman, directora de Programas Científicos de la NASA y de la nave Dragon en SpaceX, explicó que la compañía suele lograr que la segunda etapa “quede en una posición segura conforme a las reglas y regulaciones pertinentes”.
“Hicimos eso”, declaró, pero “lo que ha ocurrido es que, esencialmente, una combinación de actividad solar y fuerzas de gravedad lo situó en ruta hacia la Luna”, justifica.
Con miras a futuras misiones en la Luna
La NASA espera establecer pronto misiones de presencia humana sostenible en la Luna, lo que hace fundamental comprender mejor la basura espacial en la órbita lunar.
La Luna sufre de forma habitual el impacto de escombros espaciales, como meteoroides. Las colisiones artificiales, en cambio, son menos comunes. En la década de 1970, la NASA realizó colisiones deliberadas durante su programa Apolo para recopilar datos sísmicos.
Peligros asociados a la basura espacial
Esta parte del cohete era solo un fragmento más entre las miles de piezas de basura espacial que orbitan la Tierra.
La Agencia Espacial Europea (ESA) señaló a finales de julio que actualmente hay más de 46.000 fragmentos de escombros espaciales en órbita, con un peso total de 17.000 toneladas.
Algunos expertos han advertido que la acumulación excesiva de basura espacial alrededor de la Tierra podría desencadenar una peligrosa reacción en cadena de colisiones conocida como el “síndrome de Kessler”.