FBI abrió pesquisa secreta contra Trump tras despedir a Comey; Casa Blanca la desclasifica

La Casa Blanca hizo públicos documentos sobre una investigación confidencial del FBI iniciada después de que el presidente Donald Trump destituyera en 2017 al entonces director de la agencia, James Comey. La información, divulgada por CBS News, revela nuevos detalles sobre una pesquisa interna que permaneció clasificada durante años y que posteriormente se integró a la investigación del fiscal especial Robert Mueller.

De acuerdo con el reporte, el expediente llevaba el nombre clave “Oxferd Comma” y fue abierto como un componente de la investigación Crossfire Hurricane, centrada en los presuntos vínculos entre la campaña presidencial de Trump en 2016 y el gobierno de Rusia.

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Una investigación reservada dentro del FBI

Según un funcionario citado por el medio antes citado, el caso fue clasificado con un nivel de confidencialidad especial para limitar el acceso incluso dentro del propio FBI. La intención, explicó, era analizar un posible riesgo para la seguridad nacional mediante el mecanismo “menos intrusivo”.

Sin embargo, el mismo funcionario aseguró que la investigación terminó sin encontrar fundamentos que sostuvieran la teoría de que Trump actuó en favor del presidente ruso Vladimir Putin.

“Casi toda la información que el FBI tenía en ese momento descartaba que Donald Trump o su campaña conspiraran con Rusia”, afirmó el funcionario citado por CBS News.

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El caso que terminó en manos de Robert Mueller

El despido de James Comey en mayo de 2017 detonó una crisis política en Washington y derivó en el nombramiento de Robert Mueller como fiscal especial para investigar la posible interferencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

El informe final de Mueller concluyó que no existían pruebas de una conspiración entre la campaña de Trump y el gobierno ruso, aunque documentó diversos contactos entre integrantes del equipo republicano y personas vinculadas con Moscú.

Durante años, Donald Trump ha sostenido que las investigaciones del FBI fueron utilizadas con fines políticos y ha calificado el proceso como una persecución en su contra. Por su parte, James Comey ha defendido la actuación de la agencia y ha mantenido una postura crítica hacia el mandatario.

La Casa Blanca dijo que la acusación contra Comey y James "no han cambiado y esta no será la última palabra sobre el asunto”.

La publicación de estos documentos reabre uno de los episodios más polémicos de la política estadounidense y vuelve a colocar bajo la lupa el origen de las investigaciones federales que marcaron el primer mandato de Trump.

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