Chivas empata con LAFC pero la desidia de Luis Romo regala el punto extra

Las Chivas rascaron el empate 1-1 en los noventa minutos reglamentarios frente al LAFC, pero el esfuerzo colectivo se diluyó en la tanda de penales por el punto extra. Luis Romo, quien regresaba con el cartel de figura tras su reciente experiencia mundialista, se vistió de villano en la muerte súbita al cobrar el último disparo con una displicencia absoluta.

El polivalente jugador del Guadalajara entregó el esférico en las manos al guardameta Thomas Hasal y dejando ir una unidad que ya se sentía en la bolsa rojiblanca en este arranque de la Leagues Cup 2026, pero que terminó regalando en los tiros penales 5-3 en la muerte súbita.

A la hora de la verdad, Romo pareció ignorar la gravedad del momento. Sacó un disparo sin alma, casi un pase cantado que terminó directo en las manos del arquero de la escuadra black & gold, Thomas Hasal. La ejecución fue, literal, un tiro en la sien para el Rebaño Sagrado, fulminando el esfuerzo colectivo en una cancha del BMO Stadium que había sido testigo de un auténtico choque de trenes.

Con este descuido, la oncena tapatía echó por la borda los 90 minutos de garra con los que remó contracorriente. El panorama lucía oscuro desde el minuto 38, cuando el delantero franco-gabonés Denis Bouanga perforó las redes rojiblancas con un zapatazo letal.

La bofetada angelina funcionó como acicate para el chiverío. Los dirigidos por Gabriel Milito dominaban las acciones y el gol tapatío parecía cantado antes de la debacle. Pero en el fútbol, cuando te agarran dormido, hasta roncar te sabe a gloria; el LAFC olió la sangre, capitalizó el parpadeo defensivo y se fue al frente.

La reacción mexicana fue inmediata. Cuatro minutos más tarde, Roberto el “Piojo” Alvarado —quien ha iniciado el verano con la pólvora encendida— firmó el empate. Fue una pintura colectiva del Guadalajara: toques precisos, sincronía pura y una definición cruzada del “Piojo” que dejó estático al guardameta local.

Para el complemento, Chivas le puso hielo y control al encuentro. Sin embargo, cada intentona e incursión al área rival terminó muriendo en los guantes de un Hasal que aguantó el chaparrón, obligando a que el duelo se fuera a la lotería de los once pasos por la unidad extra.

Ya en el paredón, el error de Romo selló el 5-4 definitivo a favor de los locales. Por el LAFC acertaron el propio Bouanga, Tyler Boyd, Mathieu Choinière, Ryan Porteous y Jude Terry, lavando el error previo de Marco Delgado.

Del lado rojiblanco, Ricardo Marín, Alvarado, Brian Gutiérrez y Luis Rey hicieron su tarea; no obstante, los fallos de Kevin Castañeda y, sobre todo, la desidia de un Luis Romo que cobró el penal como si no tuviera ganas de jugar, terminaron por sentenciar la caída rojiblanca.

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