Japón debate principios no nucleares durante el 81 aniversario de Hiroshima

El Gobierno se mantiene firme en su postura política de respetar los Tres Principios No Nucleares. Sobre esa base, la misión de nuestro país, única nación que ha sufrido bombardeos atómicos, es la de liderar los esfuerzos de la comunidad internacional hacia una sociedad libre de armas nucleares, garantizando que una tragedia de tal magnitud jamás vuelva a repetirse”, dijo la primera ministra, Sanae Takaichi, desde la ceremonia conmemorativa del 81 aniversario del lanzamiento estadounidense de la bomba atómica sobre Hiroshima.

Takaichi, que minutos antes se había reunido con los supervivientes de las bombas atómicas (‘hibakusha’) para escuchar “directamente” sus testimonios, reafirmó en una rueda de prensa su “rotunda determinación de no repetir jamás la tragedia acontecida” el 6 de agosto de 1945 en Hiroshima y tres días después en Nagasaki.

Un debate nuclear “sin tabúes” y un “enfoque realista”

No obstante, al ser preguntada sobre la conferencia de revisión del Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares que se celebrará en noviembre en la ONU, abogó por un “enfoque realista” y declaró que es “necesario evaluar la situación considerando las tendencias internacionales y el panorama de seguridad cada vez más complejo” en la región.

Su primera aparición en la ceremonia como jefa de Gobierno tiene lugar mientras el Ejecutivo se prepara para revisar sus documentos clave de seguridad nacional, lo que plantea interrogantes sobre si los principios nucleares permanecerán intactos, especialmente después de que el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, planteara un debate nuclear “sin tabúes”.

La primera ministra se reunió con los ‘hibakusha’, familiares de las víctimas y representantes locales y extranjeros en el Parque Conmemorativo de la Paz de Hiroshima, donde guardaron un minuto de silencio a las 8:15 hora local (23:15 GMT del miércoles), momento en el que la bomba explotó sobre la ciudad, dejando un balance estimado de 140.000 muertos.

Un Gobierno partidario de la disuasión nuclear

La ceremonia de este año se celebra en un contexto de creciente especulación sobre si el Gobierno de Takaichi —partidario de la disuasión nuclear— podría flexibilizar los Tres Principios No Nucleares adoptados por Japón tras la guerra, coincidiendo con la elaboración de nuevos documentos de seguridad y defensa prevista para finales de año.

Takaichi ha abogado por revisar dichos principios, planteando la posibilidad de eliminar el tercero: el que prohíbe la introducción de armas nucleares en territorio japonés.

Japón se encuentra bajo el “paraguas nuclear” de Estados Unidos y ha solicitado reiteradamente a Washington garantías sobre su compromiso y una protección más sólida. Debido a ello, el Gobierno de Japón ha rechazado la petición de los supervivientes de firmar el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares o de asistir a sus reuniones en calidad de observadores.

Advertencia contra “otro Hiroshima o Nagasaki”

“Restar importancia a la inhumanidad de las armas nucleares y aceptar el uso de la fuerza para buscar la propia prosperidad conlleva el riesgo de generar ciclos de represalias violentas que, en última instancia, podrían desembocar en otro Hiroshima o Nagasaki”, declaró, por su parte, este jueves (6.08.2026) el alcalde de Hiroshima, Kazumi Matsui.

Demasiados líderes políticos siguen considerando la disuasión nuclear como un enfoque realista y legitiman la violencia, lo que “simplemente aleja aún más la posibilidad de un mundo sin armas nucleares”, afirmó Matsui en su declaración por la paz durante la ceremonia. Asimismo, hizo un llamamiento a cada ciudadano para que aprenda de las lecciones del pasado y pase a la acción.

El horror de las armas nucleares es solo una de las lecciones de Hiroshima. Otra es la necesidad de construir un mundo en el que la amenaza o el uso de estas armas resulten impensables”, declaró el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, en un comunicado.

Sin el embajador de EE. UU.

En esta ceremonia de paz, en la que e esperaba la asistencia de unas 50.000 personas, incluidos representantes de unos 120 países y regiones, entre ellos Estados Unidos e Irán, se ausentó por primera vez el embajador de Estados Unidos en Japón, George Glass

lrass informó que tampoco participará en la ceremonia de Nagasaki,. Washington estará representado este año en ambos eventos por el ‘número dos’ de la legación diplomática, Aaron Snipe.

Sin dar ninguna razón sobre su ausencia, Glass expresó en un comunicado que Hiroshima y Nagasaki “no solo son símbolos inspiradores de paz y esperanza para el mundo, sino también un recordatorio de que la alianza entre Estados Unidos y Japón nunca puede descansar en su misión de preservar la paz y proteger la libertad en toda la región”.