Frank Kendall, exsecretario de la Fuerza Aérea entre 2021 y 2025 durante la administración Biden, se encuentra inmerso en un lio muy delicado debido a que fue señalado por presuntamente divulgar a un medio de comunicación información clasificada sobre el Air Force One, avión donde suele viajar el presidente Donald Trump.
Debido a ello, a través de un mensaje publicado en la plataforma X, anteriormente conocida como Twitter, Sean Parnell, portavoz principal del Pentágono, dio a conocer la revocación de la autorización del militar para acceder a más información gubernamental y también la imposibilidad de que pueda ocupar cualquier cargo de alta seguridad en el Departamento de Defensa (DOD), así como en cualquier otra agencia federal.
“Con efecto inmediato, el Departamento de Guerra ha REVOCADO la autorización del exsecretario de la Fuerza Aérea, Frank Kendall, para acceder a información clasificada, así como su capacidad para ocupar cualquier cargo de alta seguridad.
Esta medida se produce tras su divulgación no autorizada a un medio de comunicación de información clasificada relativa a las capacidades del Air Force One.
La protección de la información clasificada es un deber innegociable. Quienes traicionan esa confianza pierden el privilegio de acceso y cualquier cargo que lo requiera”, señala el texto.

A pesar de que recientemente Donald Trump presentó el reacondicionado avión que le obsequió la familia real qatarí como alternativa para reemplazar a los dos Force One en que solía desplazarse, algo parece no lo convenció en su viaje de ida con destino a la ciudad de Ankara, donde asistió a la cumbre de líderes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), y en su retorno a Washington pidió utilizar una de las antiguas aeronaves citadas.
Todo ello sucedió casi a la par de la aparición de un artículo publicado por el diario The New York Times sobre las preocupaciones de seguridad relacionada con el nuevo Air Force One.
A los datos referidos después se le sumó un informe del periódico The Wall Street Journal, donde comparaba las capacidades del Boeing 747-8 donado por Qatar con los antiguos aviones Air Force One haciendo hincapié de varios puntos delicados detectados en la aeronave más moderna, como su incapacidad de reabastecerse de turbosina en el aire y su falta de protección contra explosiones nucleares, características que si poseen los aviones a lo cuales, en teoría, pretende reemplazar.
Lo delicado en este punto es que el nombre de Frank Kendall figuraba entre las fuentes de consulta para llegar a la conclusión de que el avión qatarí requeriría de entre tres y cuatro años de trabajo para lograr que cumpla con los elevados estándares de seguridad que requiere un Air Force One.
Ante lo que consideró como una grave filtración de información clasificada, el jefe de la nación ordenó investigar a fondo para dar con el responsable y, con el proceso todavía abierto, ya surgió la primera medida disciplinaria del gobierno.
Sigue leyendo:
• Donald Trump presentó al nuevo Air Force One que utilizará en sus viajes
• El Pentágono aceptó que la familia real qatarí le donara su lujoso avión a Donald Trump
• Donald Trump insiste en que el millonario avión obsequiado por Qatar no es para él
• El regalo de Qatar que logró unir a partidarios y detractores de Trump