A Crespo no lo asustan tres descalabros: el «Valdanito» no suda calenturas ajenas en el Atlas

A Hernán Crespo las malas rachas le hacen lo que el viento a Juárez. El timonel argentino dice tener más colmillo que un tiranosaurio y jura y perjura que ha salido de peores barrancos desde sus épocas de romperredes.

Por eso, aunque el Atlas ya hila tres descalabros seguidos y la afición rojinegra ya empieza a afilar los dardos, el “Valdanito” mantiene la compostura, se amarra los pantalones y avisa que en su tablero todavía no se enciende la alarma del pánico.

El arranque con la mística Academia del Paradero ha estado más de la patada que de campeonato, y el mismo Crespo lo reconoce sin pelos en la lengua. Eso sí, fiel al orgullo pampero, el estratega confía en que al final de la feria saldrá con las banderas desplegadas y el pecho inflado, aunque para lograrlo tenga que rascarle las piedras al plantel y buscar talento hasta debajo de las macetas de Colomos.

El calvario se terminó de armar en la Leagues Cup. El Charlotte FC les acomodó un 2-0 que caló hondo, y si le sumamos el doloroso 3-1 que les arrimó el Columbus Crew, la mentada aventura norteamericana terminó siendo un auténtico viacrucis para el proyecto de don Hernán en tierras aztecas.

Pero tras morder el polvo en las salas de prensa, Crespo dejó en claro que él no va a sudar calenturas ajenas. Aunque los números fríos le estén dando la espalda y la tabla general se burle de sus intenciones, el argentino insiste en que sus muchachos ya dan destellos de buen fútbol. Según su lectura, es cuestión de tiempo para que la pelota ruede derecho y el Atlas juegue “como Dios manda”.

“Es innegable que todos jugamos por el resultado, que todos queremos ganar, que a nadie le gusta perder, pero entiendo la situación en la que nos encontramos, la que aceptamos, la que se encuentran los chicos.

Mi serenidad es que, sabiendo que a medida que pase el tiempo y nos dé la oportunidad de entrenar, el equipo va a jugar bien, seguro lo hará; mis equipos siempre juegan bien. ¿Cuánto va a tardar? Antes o después, no sé… mientras tanto, paciencia, serenidad”, soltó el Che, pidiendo un voto de confianza a la tribuna.

Mucha lucidez… pero el diablo está en los detalles

Para el estratega, el Atlas no juega feo, nomás se duerme en los laureles. Explicó que el verdadero dolor de cabeza son los “errores no forzados”, esas pifias infantiles que en el fútbol mexicano se pagan con sangre y burlas en las redes sociales. En la interna rojinegra le están tirando a usar estos descalabros como purita zona de ensayo.

“Básicamente, estamos usando los partidos como entrenamiento. Tratar de buscar, me gustaría bajar un poco el margen de error que tenemos, pero la sensación y la imagen contando los dos partidos, me queda mejor hoy”, remató Crespo, tratando de ver el vaso medio lleno mientras la tormenta arrecia.

A la interna de la madriguera no hay tiempo para llorar la leche derramada. Este martes, la escuadra tapatía cerrará su accidentado paseo gringo cuando se mida las caras contra el Cincinnati, en un duelo que ya es más por el orgullo y la honra que por los puntos.

De ahí, a volar directo y sin escalas a la Perla Tapatía para lamerse las heridas, porque el sábado 15 de agosto el horno no estará para bollos: reciben a los Tigres de la UANL en el Jalisco. Ahí se verá si de veras el “Valdanito” trae con qué revivir al muerto, o si la mítica “Furia” se le termina de desbocar.

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