Comidas escolares son el alivio crucial para 6 de cada 10 familias tras alza de alimentos: No Kid Hungry

Cerca de seis de cada 10 padres de bajos ingresos aseguran que sus hijos no tendrían suficiente comida durante algunos días de clases si no existieran los programas de alimentación escolar, una situación que refleja la presión que enfrentan millones de familias ante el aumento en el costo de los alimentos y los gastos del regreso a clases.

Una nueva encuesta nacional de No Kid Hungry, publicada este martes, encontró que 59% de los padres con hijos entre primero y duodécimo grado considera que las comidas escolares son indispensables para garantizar que sus hijos tengan suficiente alimento durante la jornada escolar. El estudio también muestra que el problema económico se extiende a otros gastos familiares. El 83% de los padres consultados dijo estar preocupado por no poder comprar toda la comida que normalmente adquiere debido al incremento de los precios, mientras que 74% manifestó preocupación por el costo de los útiles escolares.

“Todo padre quiere enviar a su hijo a la escuela listo para aprender, sin preocuparse por si tendrá suficiente comida”, dijo Anne Filipic, directora general de Share Our Strength, la organización que impulsa No Kid Hungry. “Las comidas escolares ofrecen más que comida. Ayudan a los niños a concentrarse en el salón de clases mientras les da a los padres una preocupación menos”, agregó.

Familias enfrentan decisiones difíciles para llegar a fin de mes

La encuesta revela que el aumento del costo de los alimentos está obligando a numerosos hogares a modificar sus hábitos para poder cubrir sus necesidades básicas. El 70% de los padres dijo que teme tener que elegir entre pagar las cuentas del hogar y comprar alimentos saludables para sus hijos.

Además, 55% señaló que ha reducido el gasto destinado a comida, mientras que 30% reconoció haberse saltado alguna comida para garantizar que sus hijos pudieran comer. Otro 36% afirmó que hubo ocasiones en las que sus hijos no tuvieron suficiente comida porque la familia no podía pagarla.

La situación también afecta a las familias hispanas. El 60% de los padres hispanos encuestados dijo que ellos o su pareja tuvieron que aceptar un trabajo adicional o un segundo empleo para enfrentar el aumento en los precios de los alimentos, frente al 54% de los padres en general. Para Joelanis Kercado, una madre latina de Jamestown, Nueva York, las comidas escolares representan un alivio durante la jornada.

“En la escuela, mis hijas comen frutas y verduras. Reciben desayuno y almuerzo, y eso nos ayuda muchísimo”, afirmó.

El hambre también puede afectar el desempeño escolar

Los padres consultados relacionaron la falta de acceso constante a alimentos nutritivos con dificultades dentro del salón de clases. El 67% dijo que sus hijos tienen problemas para concentrarse cuando no reciben suficiente comida, mientras que 52% considera que son más propensos a presentar problemas de conducta.

A la vez, 85% considera que las comidas escolares gratuitas o a precio reducido ayudan a sus hijos a tener éxito académico y 86% cree que estos programas les proporcionan una mayor sensación de estabilidad. Casi nueve de cada 10 padres, equivalente al 89%, señalaron que las comidas escolares reducen el estrés relacionado con alimentar a sus hijos. Además, 71% afirmó que sin estos programas sería difícil cubrir también los gastos de útiles escolares.

La encuesta llega mientras existen cambios recientes en programas de asistencia como SNAP, conocido como el programa de cupones de alimentos, y Medicaid, que podrían modificar las circunstancias de algunas familias elegibles. No Kid Hungry recomienda que los padres consulten con las escuelas de sus hijos antes del inicio del ciclo escolar para determinar si califican para comidas gratuitas o a precio reducido y si necesitan presentar una solicitud.

Durante el ciclo escolar 2024-2025, organizaciones asociadas con No Kid Hungry ayudaron a servir más de 188 millones de comidas a niños y familias en Estados Unidos. La encuesta fue realizada en línea en mayo de 2026 entre 1,202 padres con hijos de primero a duodécimo grado y un nivel de ingresos de hasta 185% del nivel federal de pobreza. También incluyó una muestra adicional de 377 padres hispanos.

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