El gobierno de Irán respondió a una declaración del presidente Donald Trump anticipando que su objetivo inmediato sería retirarle el control del estrecho de Ormuz y, de manera tajante, desde Teherán afirma que la franja marítima compartida con Omán únicamente se abrirá y cerrará bajo su orden.
“Muy pronto declararé el estrecho de Ormuz territorio de los Estados Unidos”, señaló Trump durante un discurso emitido el viernes por la tarde en Nueva York, sin ofrecer detalles sobre cuál sería su nueva estrategia para conseguirlo.
En cuestión de horas, a través de un mensaje publicado en la plataforma X, anteriormente conocida como Twitter, Kazem Gharibabadi, viceministro de Asuntos Exteriores iraní, afirmó que Estados Unidos carece de autoridad moral para reclamar un territorio que nunca le ha pertenecido.
“El estrecho de Ormuz ha sido iraní, es iraní y seguirá siéndolo. Este estrecho solo se abrirá y cerrará bajo el mando de Irán”, escribió.

El funcionario además dejó en claro que sus compatriotas no temen a ser víctima de cualquier tipo de ataques orquestados por las tropas estadounidenses.
“El estrecho de Ormuz no se puede conquistar ni con un tuit, ni con un portaaviones, ni con una orden, ni con un discurso electoral. Irán no teme las amenazas ni se amedrentará ante las demostraciones de poder”, enfatizó.
De acuerdo con un informe oficial presentado por Pete Hegseth, secretario de Defensa, ante el Congreso, el costo financiero directo de la guerra de Estados Unidos en Irán asciende a $37,500 millones de dólares, esto sin estar cerca siquiera de lograr un posible acuerdo para que la República Islámica desista de continuar adelante con su programa de enriquecimiento de uranio y menos para garantizar la reapertura del estrecho de Ormuz a la navegación de buques petroleros.
Sin embargo, después de seis meses de bombardear a su adversario, lo más delicado del asunto para Estados Unidos es que sus reservas de misiles y municiones han mermado considerablemente y luce vulnerable frente a otros de sus adversarios históricamente considerados más fuertes.
Basado en ello, los críticos de Trump advierten que está muy lejos de doblegar a Irán y su discurso es considerado parte de la guerra de desinformación iniciada desde el 28 de febrero, cuando aseguró que, en cuestión de días, pondría vencería a la nación persa.
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