La sucesión de terremotos registrados recientemente en distintas partes del mundo ha reactivado una de las preguntas que más inquietan en California: ¿puede un gran sismo ocurrido a miles de kilómetros terminar activando la falla de San Andrés?
La respuesta de los científicos es más compleja que un simple sí o no. El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) reconoce que los terremotos grandes pueden desencadenar actividad sísmica a grandes distancias mediante un fenómeno conocido como dynamic triggering o activación dinámica. Sin embargo, eso no significa que cualquier terremoto fuerte ocurrido en otro país pueda “encender” la falla de San Andrés y provocar automáticamente un gran terremoto en California.
Cómo puede un terremoto afectar una falla situada a miles de kilómetros
Cuando ocurre un terremoto de gran magnitud, libera ondas sísmicas que viajan a través del planeta. Al atravesar regiones geológicamente activas, esas ondas pueden modificar durante un breve período las tensiones existentes sobre determinadas fallas. Si una zona ya estaba sometida a una elevada tensión tectónica, ese pequeño cambio puede favorecer movimientos adicionales.

El USGS explica que este fenómeno se ha observado principalmente en lugares que ya son sísmicamente activos, incluidas regiones volcánicas y geotérmicas.
Pero hay una diferencia importante: provocar pequeños sismos o temblores tectónicos no es lo mismo que desencadenar un terremoto destructivo de gran magnitud.
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La falla de San Andrés ya mostró efectos de terremotos lejanos
La posibilidad no es solamente teórica. Investigaciones vinculadas al USGS han encontrado que terremotos distantes pueden generar temblores tectónicos profundos y pequeños movimientos en determinados sectores de la falla de San Andrés.
En un estudio realizado sobre el tramo Parkfield-Cholame, los científicos observaron un episodio de temblor profundo después del paso de ondas sísmicas procedentes de otro terremoto. El trabajo señala que los terremotos grandes y distantes son capaces de activar este tipo de fenómenos en la falla.
Otros estudios del USGS han documentado incluso que terremotos de magnitud relativamente moderada y ocurridos lejos pueden desencadenar deslizamientos lentos de una falla o actividad sísmica que persiste durante varios días.
¿Eso significa que podrían provocar el “Big One”?
No hay evidencia que permita afirmar eso. La activación dinámica demuestra que una falla puede responder a ondas producidas por un terremoto remoto, pero los grandes terremotos requieren condiciones tectónicas mucho más específicas.
En otras palabras, un terremoto ocurrido en América Latina, Asia o cualquier otra región puede enviar ondas sísmicas hasta California, pero eso no implica que vaya a liberar de repente toda la tensión acumulada en la falla de San Andrés.
De hecho, los casos documentados de activación remota corresponden con mayor frecuencia a pequeños terremotos, temblores tectónicos o movimientos lentos de fallas.
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El verdadero riesgo de la falla de San Andrés está en California
La preocupación por San Andrés no depende de lo que ocurra en otros continentes. La falla marca parte del límite entre las placas del Pacífico y Norteamericana y acumula tensión continuamente debido al movimiento de ambas placas.
El USGS recuerda que San Andrés ya produjo algunos de los terremotos más importantes de la historia de California, entre ellos los grandes eventos de 1857 en el sur del estado y 1906 en San Francisco. Los científicos consideran inevitable que vuelva a producir terremotos fuertes en el futuro, aunque no pueden establecer cuándo ocurrirán.
Por eso, un terremoto lejano no crea el peligro de San Andrés: ese peligro ya existe por la propia dinámica tectónica de California.
¿Un terremoto de otro país puede activar San Andrés?
La respuesta depende de qué se entienda por “activar”. Sí puede producir una respuesta sísmica, como pequeños temblores, actividad profunda o movimientos lentos en partes de la falla, algo que los científicos ya han observado. Pero no existe evidencia de que un gran terremoto ocurrido a miles de kilómetros vaya a desencadenar inevitablemente un terremoto devastador en San Andrés.
La diferencia es clave frente a la idea popular de un “efecto dominó” mundial: las fallas no funcionan como una hilera de piezas que van cayendo una detrás de otra.
Lo que los terremotos recientes sí vuelven a poner sobre la mesa es una realidad mucho más cercana para quienes viven en California: la falla de San Andrés continúa activa y los grandes terremotos forman parte inevitable de la historia geológica futura del estado, aunque la ciencia todavía no puede anticipar exactamente cuándo llegará el próximo.