La guerra en contra de Irán ha dejado a más de 750 militares estadounidenses heridos

En el reporte más reciente de la base de datos sobre bajas de guerra del Departamento de Defensa aparecen más de 750 militares estadounidenses heridos desde el inicio del conflicto bélico en contra de Irán, el 28 de febrero.

Después de que las conversaciones entre Estados Unidos e Irán encaminadas a poner fin a la guerra se quedaron en el limbo, al menos 50 soldados estadounidenses se agregaron al listado de bajas temporales debido a que presentan heridas de las cuales no se ofrecen detalles.

Los datos cruzados entre el Sistema de Análisis de Bajas de Defensa para “Operaciones en el Extranjero” y la Operación Furia Épica arrojan que 757 miembros de las fuerzas armadas han resultado heridos, en tanto que 18 perdieron la vida durante los seis meses de bombardeos llevados a cabo en distintas zonas de la República Islámica.

Hasta el momento, el Pentágono no brinda datos concretos sobre cómo se produjeron tantos heridos en virtud de que no se ha puesto en marcha una intervención estadounidense por tierra y toda su ofensiva militar se limita a bombardeos.

A los militares estadounidenses heridos se les trata de proporcionar atención inmediata. (Crédito: Rafiq Maqbool / AP)

Por ello, se estima que los militares señalados como heridos en la base de datos pudieran haber surgido de los sorpresivos ataques iranies llevados a cabo en las bases militares estadounidenses con ayuda de sofisticados drones a los cuales no se les pudo identificar con anticipación para repelerlos.

Semanas atrás, desde Teherán se mencionó que, gracias a sus dispositivos, le había causado muchas bajas al ejército estadounidense, las cuales no se atrevían a reconocer para no infundir desesperación en el resto de sus grupos desplazados en varios puntos del Medio Oriente.

No obstante, antes de que surgiera un listado actualizado de heridos y muertos, se produjo un inusual incidente en el portaaviones USS Abraham Lincoln.

En redes sociales comenzaron a circular testimoniales de familiares de miembros de la armada asignados a la imponente embarcación denunciando que varios militares estaban incurriendo en intentos de suicidio, pues llevaban más de 260 días sin tocar tierra, además de que se estaban enfrentando a carencias de alimentos y agua potable, por citar algunos de los problemas.

Al trascender las denuncias exigiendo apoyo se determinó que la mejor solución consistía en regresar a los tripulantes del Lincoln a territorio estadounidense una vez logrado reemplazarlo por el portaaviones USS George Washington.

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