
Imagina que te multan con casi todo lo que vales. Eso es, ni más ni menos, lo que se está cocinando en un tribunal federal de Oakland (California), donde Meta acaba de sentarse en el banquillo en el que ya se conoce como el juicio más grande de su historia. La cifra que sobrevuela el proceso es de esas que marean, 1.4 billones de dólares (1.4 millones de millones), una cantidad prácticamente idéntica al valor bursátil de toda la compañía, que ronda los 1.5 billones. Si el fallo se acercara a ese número, el imperio de Mark Zuckerberg quedaría tambaleándose al filo de la bancarrota.
¿En qué consiste la demanda contra Meta?
La historia arranca en 2023, cuando una coalición de 29 estados de Estados Unidos demandó a Meta ante la justicia federal. El juicio que comenzó este martes 18 de agosto en Oakland es el primer asalto de esa batalla y funciona como caso de prueba. California, Colorado, Kentucky y Nueva Jersey son los cuatro estados que abren el fuego, mientras otros 14 ya tienen fecha para su propio proceso en febrero del próximo año.
La jueza Yvonne Gonzalez Rogers preside el proceso, y aunque hay un jurado de ocho personas, su veredicto es solo orientativo, así que la decisión final sobre la responsabilidad y las sanciones queda en manos de la magistrada.
¿Y de dónde sale lo de los $1.4 billones de dólares? Curiosamente, del propio Meta. Fue la compañía la que reveló en un documento judicial que, bajo la teoría legal de los fiscales, las sanciones podrían dispararse hasta esa cifra astronómica. Los estados calculan la multa multiplicando las penalizaciones de sus leyes de protección al consumidor por el número estimado de adolescentes afectados, y ahí hablamos de millones de menores. Los abogados estatales han admitido ante la jueza que una cifra más probable rondaría los $200,000 millones de dólares, mientras Meta tacha la reclamación de totalmente desproporcionada y asegura que jamás se ha visto una multa así en la historia de la protección al consumidor.
Para ponerlo en contexto, Meta ingresó casi $201,000 millones de dólares el año pasado y acumulaba más de $90,000 millones en efectivo a finales de junio. Mucho dinero, desde luego, aunque una condena máxima equivaldría, en palabras del experto legal Eric Goldman, a entregar las llaves de la empresa y marcharse.
De qué acusan a la red social de Mark Zuckerberg
Aquí viene lo jugoso. Los fiscales acusan a Meta de diseñar a sabiendas funciones de Facebook e Instagram para enganchar a niños y adolescentes, manteniéndolos atrapados en el scroll infinito y en las recomendaciones algorítmicas. La acusación sostiene que la compañía conocía los riesgos para la salud mental de los menores, con ansiedad, depresión e incluso casos vinculados a suicidios, y que lejos de advertirlos, los minimizó o negó en público.
El fiscal general de California, Rob Bonta, no se anduvo con rodeos y afirmó que Meta diseñó un producto peligroso para los usuarios jóvenes y que luego mintió a los niños, a las familias y a la comunidad sobre el grado de dicho peligro. La motivación, según los estados, es tan vieja como el negocio mismo, ya que la publicidad online representa el 98% de los ingresos de la empresa.
Y hay más. La demanda también acusa a Meta de recopilar datos de menores de 13 años sin el consentimiento de sus padres, vulnerando la COPPA, la ley federal de privacidad infantil, un tipo de reclamación que solo los fiscales estatales pueden llevar a los tribunales.
Meta, por su parte, niega los cargos y sostiene que la adicción a las redes sociales no es una condición psiquiátrica reconocida. Además, presume de sus protecciones para adolescentes, como las cuentas privadas por defecto en Instagram, los controles parentales y el uso de inteligencia artificial para detectar la edad real de los usuarios.
Un precedente que puede cambiar las redes sociales para siempre
Más allá de los ceros en el cheque, este juicio puede marcar un precedente histórico sobre hasta dónde pueden llegar las redes sociales. Muchos analistas lo comparan con las demandas masivas contra las tabacaleras en los años noventa, aquellas multas multimillonarias que transformaron toda una industria para siempre.
La jugada legal de los estados es fina. En lugar de atacar los contenidos publicados por los usuarios, protegidos por la famosa Sección 230, apuntan directamente a las decisiones de diseño de Meta y a cómo presenta ese contenido. Si esa teoría sobrevive al juicio, se abriría la puerta a demandas similares contra TikTok, YouTube y Snapchat, que ya acumulan miles de reclamaciones parecidas, e incluso contra la IA generativa y los videojuegos. Como resume el propio Goldman, el internet entero está siendo juzgado en Oakland.
Las señales recientes tampoco pintan bien para Zuckerberg. En Nuevo México, un jurado ya condenó a Meta a pagar $375 millones de dólares por engañar a los consumidores, y el juez Bryan Biedscheid sumó otros 567 millones para un fondo de salud mental juvenil al declarar sus plataformas una molestia pública, dejando la factura en $942 millones. Mientras tanto, Australia ya prohibió las redes sociales a los menores de 16 años y países como España, Francia y Reino Unido tramitan leyes similares.
¿Acabará Meta en la quiebra? Los expertos lo ven poco probable, ya que la jueza tiene un margen enorme para fijar la sanción y siempre queda la vía de la apelación. Lo que ya nadie discute es que este juicio redefinirá los límites de las redes sociales y su relación con los más jóvenes. La cuenta atrás ha comenzado.
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