
Irán rechazó la afirmación del presidente Donald Trump de que Estados Unidos retiró o detonó todas las minas del estrecho de Ormuz y advirtió que la estratégica vía marítima permanece cerrada en medio de la tensión militar y económica entre Washington y Teherán.
El viceministro iraní de Asuntos Exteriores, Kazem Gharibabadi, cuestionó que el estrecho pueda considerarse seguro para la navegación comercial y aseguró que solamente Irán conoce con precisión la ubicación de las minas desplegadas en la zona.
“Si Estados Unidos ha desminado realmente ¿por qué siguen sin pasar buques por el estrecho de Ormuz?”, preguntó Gharibabadi durante una entrevista con la televisión estatal iraní.
El funcionario calificó como una “estrategia propagandística” la declaración de Trump y sostuvo que el supuesto desminado busca principalmente tranquilizar a los mercados internacionales. Trump había anunciado el martes en Truth Social que la Armada estadounidense había retirado y/o detonado todas las minas localizadas en aguas internacionales del estrecho.
Además, advirtió que cualquier embarcación que intentara colocar nuevos explosivos sería “destruida de inmediato y de manera sistemática”. Sin embargo, Teherán mantiene que la reapertura de la ruta dependerá de condiciones políticas y militares más amplias.
Irán condiciona la reapertura del estrecho al fin de la guerra
Gharibabadi afirmó que el paso continuará restringido y que únicamente se permitirá el tránsito de barcos comerciales bajo el esquema temporal acordado con Omán. Ambos países también trabajan en una nueva ruta de navegación y en un proyecto conjunto para retirar minas de la zona.
Irán exige el fin del conflicto en todos los frentes, el levantamiento del bloqueo sobre sus puertos y embarcaciones y una solución a la situación en Yemen antes de avanzar hacia una reapertura completa. La disputa ocurre en una de las rutas marítimas más importantes del planeta. Antes de la guerra, alrededor de 130 barcos atravesaban diariamente Ormuz, por donde circulaba aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas procedente de los productores del Golfo.
Aunque analistas consideran creíble la evaluación estadounidense de que las principales rutas fueron despejadas, advierten que eso no significa que todo el estrecho esté libre de minas. También persiste la posibilidad de que Irán vuelva a desplegar armamento.
El impacto económico y la amenaza de misiles
El Centro Conjunto de Información Marítima mantiene la advertencia sobre un “riesgo continuo de minas a la deriva o no cartografiadas”, mientras autoridades marítimas británicas continúan señalando zonas con riesgo de minas. Además, las minas representan solamente una parte del peligro. Los expertos consideran que drones y misiles antibuque iraníes constituyen una amenaza mayor para los buques que intenten atravesar el estrecho si se reanudan las hostilidades.
El costo económico también sigue siendo elevado. Los seguros contra riesgos de guerra para embarcaciones que transitan por la zona aumentaron considerablemente desde el inicio del conflicto, lo que ha llevado a numerosas compañías navieras a mantener una postura cautelosa.
Un superpetrolero y su carga pueden alcanzar un valor cercano a los $300 millones, por lo que las aseguradoras exigirían un periodo prolongado de estabilidad antes de reducir las primas.
Mientras tanto, algunas empresas y países del Golfo exploran alternativas, como transferencias de cargamentos entre barcos y nuevas rutas para reducir la exposición al riesgo. Por ahora, el anuncio estadounidense sobre el desminado no ha resuelto la incertidumbre. Aunque las principales rutas pudieran estar despejadas, la capacidad iraní para colocar nuevas minas y utilizar drones o misiles mantiene al estrecho de Ormuz como uno de los principales focos de tensión entre Estados Unidos e Irán.
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