En cuestión de minutos, torrentes de lodo sepultaron viviendas y arrastraron a decenas de personas en Nepal, dejando escenas de desesperación entre aquellos que vieron desaparecer a sus familiares sin poder hacer nada.
“Vi como la corriente se llevó a mi familia ante mis propios ojos”, le dijo a la BBC Kalpana Malla, del distrito de Nuwakot.
Con la mirada perdida e inexpresiva, contó que perdió a su madre, a su padre, a su hermana y a sus sobrinos en el desastre.
“No pudieron escapar; no había ninguna posibilidad”, prosiguió.
“La inundación se lo llevó todo. Mi hijo y yo logramos subirnos al techo de una casa y sobrevivimos, aunque no sabemos cómo”, agregó.
Sugam Malla, su hijo, afirmó que logró salvarla halándola de la mano. Explicó que le había entregado su teléfono a su hermana para mantenerse en contacto, pero que el dispositivo dejó de funcionar.
“Me preocupa que la corriente se la haya llevado”, añadió.
Otra sobreviviente, Goma Pandit, aseveró haber perdido su ganado y sus medios de subsistencia.
“Mis tierras de cultivo han sido arrasadas. Diez sacos de semillas de mostaza, toneladas de maíz y arrozales… todo ha desaparecido. No queda nada”, se lamentó.
Al menos 359 personas han muerto y alrededor de 1.000 siguen desaparecidas después de que las riadas arrasaran pueblos enteros en la frontera entre Nepal y el Tíbet el miércoles.
La fuerza del fenómeno fue tal que, en un primer momento, los sismólogos lo confundieron con un terremoto.
El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés) afirmó que un “colapso glaciar y un flujo de escombros” provocaron las inundaciones. Existe el temor de que se produzcan más inundaciones, ya que los escombros están bloqueando los ríos.
Este jueves, los equipos de rescate avanzaban con dificultad entre el lodo espeso y los escombros, mientras las autoridades nepalíes se apresuraban a llevar ayuda y suministros a las zonas afectadas.
“El sonido era como el de un terremoto”
En el Hospital Universitario TU de Katmandú, las familias de los desaparecidos en las inundaciones esperan ansiosamente noticias.
“Este es mi esposo”, le dijo a la BBC Ram Khumari Shrestha mientras nos muestra su teléfono.
“Iba camino a Rasuwa porque trabaja como conductor. Estuvo en contacto conmigo hasta las 8 de la noche de ayer”, prosiguió.
“Pero no pude llamarlo esta mañana. El teléfono estaba apagado”, agregó.

Mani Shrestha Bishwa también se quedó en el hospital la noche del miércoles, con la esperanza de tener noticias de su hermano menor, su primo, su tío y su amigo.
“La última vez que me puse en contacto con ellos fue a las 8:30 de la mañana”, afirmó.
El guía de senderismo Sonam Dorjee evitó quedar atrapado en las inundaciones en su pueblo natal de Rasiwa Syafru por apenas una hora. Salió a las 8:00 hora local.
Mientras conducía hacia Katmandú, Dorjee narró que oyó el sonido de la devastación causada por las aguas.
“El sonido era como el de un terremoto”, dijo.
“Mi casa se derrumbó. Vi una foto”, remató.
Dorjee aseguró que su hermana, Dechen Tamang, se encontraba desaparecida la tarde del jueves, junto con su esposo y otros miembros de la familia.
Describió las inundaciones como “repentinas y devastadoras”.
“Muchos sobrevivientes se han quedado sin hogar y necesitan rescate y evacuación de emergencia, así como alimentos, alojamiento temporal y asistencia médica.”
Está rezando para que encuentren a su hermana con vida. “Hay un 10% de posibilidades, eso esperamos”, dijo.

“Los queremos muchísimo y deseamos que vuelvan”
La Autoridad Nacional de Gestión y Reducción del Riesgo de Desastres de Nepal afirmó que 910 personas están desaparecidas y permanecen ilocalizables tras las inundaciones.
Esto incluye a 517 ciudadanos extranjeros, 44 miembros del Ejército de Nepal y 28 agentes de la policía nepalí.
Nepal reportó que entre los extranjeros de los que se desconoce su paradero se encuentran 178 turistas de India, 127 nepalíes, 65 estadounidenses y 33 británicos.
Decenas de militares y policías también están desaparecidos.
Desde EE.UU., las hermanas Ashna y Shreya Ahuja esperan con angustia noticias de sus padres.
Deepak y Madhu Ahuja viajaron desde Texas hasta el Monte Kailash en una peregrinación organizada por el grupo espiritual Isha Foundation para celebrar el 60 cumpleaños de Deepak.
Según cuentan sus hijas, la pareja había completado el viaje y estaba cruzando del Tíbet a Nepal cuando las inundaciones azotaron la zona cercana a la frontera.
Uno de los hermanos habló con sus padres apenas unas horas antes de las inundaciones.
Las hermanas se han puesto en contacto con el Departamento de Estado de EE.UU. y las embajadas estadounidenses en India, Nepal y China, pero afirman no tener información concreta sobre el paradero de sus padres.
“Solo ha pasado un día, pero se nos ha hecho eterno”, le dijeron las hermanas a la BBC.
“Los queremos muchísimo y deseamos que vuelvan a casa”, agregaron.
