Con el objetivo de reforzar la seguridad nacional apostando por una fuente de energía alternativa con relación a que se ha venido utilizando durante décadas, el ejército estadounidense destinará $2,200 millones de dólares a la fabricación y puesta en marcha de microrreactores nucleares destinados a cinco de sus bases militares.
Estos sistemas de fusión nuclear tienen la facultad de producir entre uno y 20 megavatios de energía térmica, a la cual se le puede transformar en energía eléctrica.
El Departamento del Ejército dio a conocer que a través de un proyecto conocido como “Programa Janus” se seleccionó a cinco proveedores de energía nuclear para desarrollar el ambicioso plan.
Al respecto, Dan Driscoll, secretario del ejército, emitió un comunicado donde abordó la importancia de dotar de energía a zonas claves para la defensa de la nación en caso de ser necesario.
“Desde el lanzamiento del Programa Janus, el mandato que nos han dado el presidente Trump y el secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha sido claro: garantizar la energía que nuestros combatientes necesitan para entrenar, desplegarse y ganar.
La adjudicación de estos contratos acelera nuestra capacidad para suministrar energía de base segura y confiable directamente a nuestras instalaciones. Estamos construyendo la resiliencia energética necesaria para proyectar energía de combate a nivel mundial, sin depender de redes externas potencialmente vulnerables”, detalla parte del documento.

La estimación del Ejército es llegar a contar más de 20 microrreactores nucleares una vez que se haya puesto a prueba su funcionamiento.
Mientras tanto, se determinó que Antares Nuclear Inc. instale un microrreactor nuclear en Fort Bragg, Carolina del Norte; BWXT Advanced Technologies LLC en Fort Campbell, Kentucky; General Atomics Electromagnetic Systems en Fort Hood, Texas; Radiant Industries Inc. en Fort Benning, Georgia; y Westinghouse Government Services en Fort Drum, Nueva York.
Al ser pequeños, estos sistemas de fusión nuclear pueden ser transportados en un camión, pero la energía que producen resulta determinante a medida que el costo de la electricidad continúa incrementándose.
Previo a aprobarse su instalación en bases militares, un comité de decisión, así como un panel de expertos nucleares y técnicos del Departamento de Energía, laboratorios nacionales y representantes de las distintas divisiones de las Fuerzas Armadas analizaron los riesgos técnicos, la situación financiera y el potencial de estos microrreactores.
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