
El presidente Donald Trump anunció este viernes una nueva ofensiva contra la concentración de la industria de la carne en Estados Unidos y dijo que su gobierno prepara medidas para que agricultores y ganaderos puedan procesar sus propios productos con menos restricciones federales.
La iniciativa apunta a reducir la dependencia de los grandes frigoríficos en un momento en que los consumidores estadounidenses enfrentan precios elevados de la carne vacuna.
Trump aseguró que autorizó la preparación de documentos legales destinados a ampliar los derechos de los productores para procesar sus alimentos y cuestionó el poder de las grandes procesadoras, a las que calificó como un monopolio perjudicial para agricultores y rancheros.
Cuáles son las cuatro empresas que dominan el mercado de carne vacuna
El mercado estadounidense de procesamiento de carne vacuna está altamente concentrado. Cuatro empresas —Cargill, Tyson Foods, JBS USA y National Beef Packing— procesan aproximadamente el 85% del ganado destinado al mercado de carne vacuna en Estados Unidos, según datos citados por Reuters.
Esa concentración lleva años generando cuestionamientos de rancheros, legisladores y grupos que sostienen que los pequeños productores tienen pocas alternativas a la hora de enviar su ganado a procesamiento.
El Departamento de Justicia ya había iniciado una investigación sobre las principales compañías procesadoras ante posibles prácticas de colusión, fijación de precios y manipulación del mercado. La existencia de esa investigación no implica que las empresas hayan sido declaradas culpables de esas conductas.
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Qué quiere cambiar Trump
La propuesta anunciada este viernes buscaría facilitar que productores pequeños puedan procesar carne y venderla sin depender en la misma medida de las grandes plantas.
La secretaria de Agricultura, Brooke Rollins, adelantó que el gobierno prepara nuevos anuncios a partir del lunes. Entre las medidas mencionadas figuran facilitar las ventas de carne entre estados, eliminar determinadas regulaciones consideradas obsoletas y apoyar financieramente a procesadores pequeños.
Trump había adelantado esta semana que estudiaría las regulaciones aplicadas a las plantas procesadoras después de recibir quejas sobre los obstáculos que enfrentan los productores más pequeños.
Sin embargo, todavía falta conocer qué disposiciones concretas modificará la administración, cuál será el alcance legal de los cambios y cuándo entrarán en vigor.
Por ese motivo, no puede asegurarse aún cuánto impacto tendrán las medidas sobre los precios que pagan los consumidores en supermercados y carnicerías.
El gobierno busca bajar el precio de la carne
El nuevo anuncio forma parte de una serie de medidas que la Casa Blanca viene tomando frente al costo de la carne vacuna. El miércoles, Trump firmó una proclamación para ampliar temporalmente la cantidad de recortes magros de carne vacuna importada que pueden ingresar dentro de una cuota con arancel reducido.
La medida comenzará el 1 de septiembre y tendrá una duración de 90 días, con hasta 100,000 toneladas mensuales adicionales dentro de la cuota. Esos cortes se utilizan principalmente para mezclarlos con carne producida en Estados Unidos para elaborar carne molida.
La Casa Blanca sostiene que la ampliación podría aumentar aproximadamente un 10% la oferta disponible frente a las proyecciones actuales y contribuir a aliviar los precios.
La decisión, sin embargo, generó críticas entre organizaciones de ganaderos estadounidenses, que temen que un incremento de las importaciones presione a la baja los precios que reciben los productores nacionales.
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Por qué la carne está tan cara en Estados Unidos
El problema no se explica únicamente por la concentración de la industria procesadora. Estados Unidos atraviesa una reducción importante de su inventario ganadero. Entre los factores que han limitado la oferta aparecen años de sequía, incendios en zonas productoras, mayores costos de alimentación y restricciones a la entrada de ganado desde México debido al gusano barrenador del Nuevo Mundo.
El Departamento de Agricultura proyecta que la producción estadounidense de carne vacuna disminuirá alrededor de 4% en 2026 respecto de 2025, según la Casa Blanca.
Esto significa que aumentar la competencia entre procesadores podría aliviar algunos costos, pero no resolvería por sí solo la escasez de ganado que está presionando los precios.
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La industria advierte sobre la seguridad alimentaria
La posibilidad de reducir requisitos para pequeños procesadores también abrió otro debate. El Meat Institute, que representa a empresas de procesamiento y empacado, advirtió que flexibilizar los controles podría poner en riesgo los estándares de seguridad alimentaria, según Reuters.
Los partidarios de la reforma argumentan, por el contrario, que es posible mantener controles sanitarios adecuados y al mismo tiempo reducir las barreras que dificultan que procesadores pequeños compitan con las grandes compañías.
El alcance real del plan debería conocerse mejor a partir de los anuncios previstos para la próxima semana. En tanto, para los consumidores la cuestión central será otra: si una mayor competencia y una mayor oferta terminan reflejándose efectivamente en precios más bajos en el supermercado.
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