
La espera terminó en la capital de la moda y el AC Milan regresó a los empastados de la Serie A con una sacudida absoluta en sus estructuras. Tras el amargo trago de haber quedado en la quinta posición la campaña pasada, la directiva rossonera puso en marcha una reingeniería total que vivió su primer examen oficial en San Siro.
La tarde tuvo todos los ingredientes de una cita histórica con el debut del estratega portugués Rúben Amorim en el banquillo local, el regreso del eterno Luka Modric al eje del once titular y, sobre todo, un conmovedor homenaje de todo el estadio para Franco Baresi, el legendario capitán del club fallecido recientemente. En lo futbolístico, el cuadro de casa cumplió con la tarea al vencer dos por cero a un aguerrido Venezia.
Más allá del resultado en la cancha, el primer gol de Gonçalo Ramos con la camiseta rossonera manda un mensaje directo que pone en terapia intensiva la permanencia de Santiago Giménez en la institución.
Al empezar a justificar su elevado costo de fichaje, Ramos llena el ojo de Amorim y congela de forma dramática la continuidad del “Bebote” en la rotación del equipo. El canterano de Cruz Azul, quien ya venía arrastrando una baja de juego tras su participación en el Mundial 2026.
El mexicano ha recibido un ultimátum fulminante por parte de la directiva encabezada por Gerry Cardinale: o define su salida al Porto en los próximos días o se quedará seis meses cobrando, pero completamente borrado de toda actividad oficial.
La anotación de Ramos acelera las negociaciones en los despachos, pues de lo contrario, quedarse en San Siro significará un doloroso aislamiento en la tribuna que sería casi como un sepelio adelantado en Europa.
Un muro difícil de roer y la falta de brújula en el ataque
El silbatazo inicial trajo consigo el guion esperado, con el Milan adueñándose de la pelota y proponiendo las condiciones del partido. Sin embargo, el dominio en la posesión de los pupilos de Amorim no se traducía en claridad de tres cuartos de cancha hacia delante.
Enfrente se toparon con un Venezia comandado por Giovanni Stroppa que no se volvió loco, ya que el conjunto recién ascendido plantó un camión atrás, cerrando las avenidas y jugando con las líneas sumamente compactas.
Por los botines de Modrić se dictaba el ritmo de la circulación, mientras que el nigeriano Samuel Chukwueze levantaba la mano como el hombre más peligroso encendiendo la banda derecha, pero al descanso el invitado de honor se negó a llegar debido a la alarmante falta de contundencia.
El despertar del killer y la tranquilidad rossonera
Para el complemento, el banquillo local movió sus piezas e intensificó la presión. El primer aviso serio llegó al minuto cincuenta y cinco, cuando Yunus Musah reventó el travesaño con un zapatazo que ahogó el grito de gol en la grada.
Buscando variantes y músculo en el mediocampo, Amorim mandó a la guerra a Adrien Rabiot y a Alexis Saelemaekers, una apuesta que le cambiaría la cara al partido. Fue precisamente de los pies de Saelemaekers de donde nació la luz al sesenta y nueve.
Precisamente en ese momento, el belga filtró un bombón entre la zaga defensiva para que Gonçalo Ramos controlara en el área y, con la frialdad que le caracteriza, cruzara su disparo al segundo poste para estrenarse como goleador en su nueva casa y destrabar un partido que ya se estaba poniendo espeso.
Sentencia sobre la hora y las aduanas que se avecinan
Con la ventaja en la bolsa, el Milan enfrió las acciones y manejó el trámite del encuentro frente a un Venezia que simplemente se quedó sin gasolina para buscar el marco contrario. Cuando el partido ya agonizaba, al minuto ochenta y ocho, la fortuna le dio la espalda por completo a los visitantes, pues un recentro en el área chica provocó un rebote desafortunado que terminó empujando Redouane Halhal en su propia portería para sellar el dos por cero definitivo.
Con estos tres puntos vitales en la bolsa para la confianza del nuevo proyecto, el Milan ya saborea lo que será una visita de alto voltaje a Turín para meterse al feudo de la Juventus, mientras que el Venezia tendrá que buscar oxígeno viajando a Lazio para medirse ante el Frosinone en un duelo directo por la permanencia.
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