
Cuando todo el mundo futbolístico en México piensa que los Diablos Rojos van a bajar el ritmo, la realidad del campeonato se encarga de dar un golpe de autoridad sobre la mesa. La tarde de este domingo, el Toluca demostró que sabe caminar con un ojo al gato y otro al garabato, despachándose con una contundente goleada de cuatro por cero sobre los Bravos de FC Juárez.
Con este resultado, el cuadro mexiquense incrementa la presión en la parte alta de la tabla general de la Liga MX para pelear palmo a palmo el liderato de la competencia con las Águilas del América, todo esto sin perder de vista su planeación estratégica para encarar las fases definitivas de la Leagues Cup.
Los arquitectos de esta auténtica fiesta en el Estadio Nemesio Díez conformaron una sinfonía perfecta de contundencia. El festín escarlata incluyó una genialidad del brasileño Helinho, un desafortunado autogol por parte de la zaga fronteriza tras una pifia colectiva, una sólida definición de Osvaldo Virgen y el reencuentro con las redes del uruguayo Federico Viñas.
El ariete charrúa se encargó de poner la cereza en el pastel para redondear una actuación redonda que respalda el proyecto deportivo del estratega Antonio “Turco” Mohamed, quien ha logrado construir una maquinaria sumamente equilibrada, dominante y con variantes ofensivas que asustan a cualquiera en el balompié nacional.
El gran mérito de la gestión del timonel argentino radica en la dosificación idónea de sus piezas para mantener el ritmo ascendente en los dos frentes competitivos de la temporada. Consciente del desgaste físico que representa el calendario internacional, Mohamed ha sabido mover el banquillo sin que la estructura colectiva sufra alteraciones ni pierda esa pegada descomunal que hoy los coloca como la delantera más temida del país.
La competencia interna en el bunker escarlata atraviesa su mejor momento, obligando a los futbolistas a entregarse al máximo en cada oportunidad, una inercia ganadora que ilusiona legítimamente a la exigente afición mexiquense con la posibilidad de levantar un nuevo campeonato.
Desde el silbatazo inicial, el Toluca fue amo y señor de las acciones sobre el terreno de juego, dictando las condiciones y aprovechando al máximo la alarmante debilidad de sus adversarios. La escuadra de la frontera ofreció nula resistencia y terminó por sumar su sexta derrota de la temporada.
Un descalabro doloroso que los hunde por completo en el último lugar de la tabla de posiciones y que refleja la severa crisis institucional que arrastran en el actual certamen, donde lucen como el rival más accesible de la división y donde apunta a que su directiva de nueva cuenta tendrá que pagar una multa al final del torneo por su pésimo desempeño.
La victoria fue tan holgada que los jugadores de casa se dieron el lujo de regalarle una obra de arte a sus aficionados. El amazónico Helinho se despachó con un auténtico golazo de antología al rematar un centro de taquito en el corazón del área.
Una jugada de fantasía pura que le cambió por completo el viaje al esférico ante la estirada inútil del guardameta Sebastián Jurado, quien vio cómo la pelota se anidaba pegada al segundo poste de su cabaña.
Esta actuación del brasileño llega en un momento crucial, justo cuando en los pasillos del balompié azteca se rumora con insistencia que el atacante podría dejar el infierno muy pronto debido a una millonaria oferta procedente del fútbol de Europa.
Seguir leyendo:
– La Leagues Cup confirma los horarios de una noche mexicana histórica
– Toluca aguanta la tormenta y avanza con el último suspiro a las semifinales de la Leagues Cup
– Federico Viñas regresa a la Liga MX, ya lo presentó su nuevo equipo