
El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) calificó de “falso” el reporte de Irán sobre un supuesto superpetrolero que habría chocado contra dos minas navales en el estrecho de Ormuz y acusó a la Guardia Revolucionaria Islámica de intentar “intimidar” al transporte marítimo comercial mediante desinformación.
La disputa ocurrió en medio de la tensión que persiste alrededor de una de las rutas marítimas más importantes para el suministro mundial de petróleo. Antes de la guerra entre Estados Unidos e Irán, iniciada el 28 de febrero, por el estrecho circulaba aproximadamente una quinta parte del crudo global.
“HECHO: Ningún barco ha chocado contra minas en el estrecho de Ormuz. Este es otro intento más del CGRI para intimidar al transporte marítimo comercial en la región a través de la desinformación”, señaló Centcom en sus redes sociales. La declaración estadounidense respondió al anuncio del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI), que aseguró que un superpetrolero había golpeado dos minas navales mientras intentaba atravesar una ruta considerada ilegal por Teherán.
EE.UU. sostiene que las rutas marítimas fueron despejadas
La versión estadounidense se produjo pocos días después de que el almirante Charles Bradford Cooper II, comandante del Centcom, asegurara que las fuerzas estadounidenses habían terminado una operación para retirar minas colocadas por Irán en las rutas internacionales del estrecho. Cooper afirmó que la operación de desminado comenzó el 11 de abril y que participaron buzos de la Armada, SEALs y personal de distintas ramas militares estadounidenses.
“Hemos logrado despejar con éxito las minas marinas colocadas hace meses por la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán en las rutas marítimas internacionales del estrecho”, declaró el almirante en un mensaje difundido el viernes. Según Centcom, las fuerzas estadounidenses brindaron protección coordinada a casi 1,500 buques mercantes que atravesaron la zona y facilitaron el traslado de aproximadamente 750 millones de barriles de petróleo hacia los mercados internacionales.
Sin embargo, Irán rechazó la versión estadounidense y sostuvo que todavía mantenía el control de la vía marítima. La Guardia Revolucionaria afirmó que Estados Unidos no había encontrado todas las minas que fueron colocadas.
El tránsito de barcos aumentó, pero sigue lejos de la normalidad
La controversia ocurrió mientras el tráfico marítimo por Ormuz comenzó a recuperarse. Datos citados de Lloyd’s List Intelligence señalaron que entre el 17 y el domingo de agosto se registraron 114 tránsitos, un incremento de más de 30% respecto de la semana anterior. Entre ellos se contabilizaron al menos 42 cruces hacia el oeste, frente a 29 registrados durante el periodo previo.
Richard Meade, editor en jefe de Lloyd’s List, advirtió que, pese al aumento, el tránsito todavía se encontraba “lejos de experimentar una vuelta a la normalidad”.
La tensión también tuvo consecuencias militares. Centcom informó que fuerzas estadounidenses realizaron ataques contra dos plataformas iraníes en la isla de Larak, donde, según Washington, personal de la Guardia Revolucionaria se preparaba para lanzar cohetes con minas hacia el estrecho.
Irán respondió con ataques contra objetivos estadounidenses en Jordania y Emiratos Árabes Unidos. Las autoridades jordanas reportaron que sus sistemas de defensa interceptaron ocho misiles, mientras Emiratos denunció una “escalada peligrosa”.
Mientras Washington e Irán intercambiaban acusaciones sobre la seguridad del estrecho, los presidentes de Rusia e Irán tenían previsto participar en una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái en Bishkek, Kirguistán, junto con líderes de China e India. El encuentro representaba para Moscú y Teherán una oportunidad para mostrar que todavía contaban con respaldo internacional mientras enfrentaban los esfuerzos occidentales para aislarlos económica y políticamente.
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