
Donald Trump se reunirá este martes en la Casa Blanca con ejecutivos de algunas de las principales compañías petroleras y refinadoras del país, pocos días después de anunciar un amplio acuerdo con Venezuela que dará a Washington acceso a más de 65,000 millones de barriles de reservas de crudo.
El encuentro tendrá como objetivo aumentar la capacidad de refinación estadounidense y buscar que una mayor oferta de petróleo se traduzca en menores precios de la gasolina, en momentos en que el conflicto con Irán y las tensiones en el estrecho de Ormuz elevaron el costo de los combustibles.
“El presidente se reunirá con líderes de la industria para colaborar en las mejores maneras de aumentar la capacidad de refinación, consolidar aún más el dominio energético estadounidense en toda la cadena de suministro y reducir los precios para el pueblo estadounidense”, declaró Taylor Rogers, portavoz de la Casa Blanca.
En la reunión también participarán el secretario del Interior, Doug Burgum; el secretario de Energía, Chris Wright, y Jarrod Agen, director ejecutivo del Consejo Nacional de Dominio Energético de la Casa Blanca, de acuerdo con agencias.
La cita llegará en un momento de presión para la administración Trump. El precio promedio nacional de la gasolina alcanzó $4.08 dólares por galón, frente a los $3.19 dólares registrados un año antes, un incremento cercano al 28%.
La escalada militar con Irán complicó los esfuerzos de la Casa Blanca para contener esos precios. El petróleo Brent superó este lunes los $90 dólares por barril después de nuevos ataques estadounidenses contra objetivos iraníes en el estrecho de Ormuz, una vía estratégica por la que transita cerca de una quinta parte del petróleo comercializado a nivel mundial.
El encuentro también ocurrirá después de que Trump endureciera sus críticas contra las compañías refinadoras estadounidenses, a las que acusó de obtener grandes ganancias sin trasladar los beneficios a los consumidores.
La Casa Blanca considera que ampliar las refinerías existentes y desarrollar nueva capacidad podría ayudar a contener los precios, pero también tendría otra función: procesar mayores cantidades del petróleo pesado procedente de Venezuela.
El crudo venezolano tiene características distintas al petróleo ligero producido en buena parte de Estados Unidos. Varias refinerías estadounidenses de la costa del Golfo fueron diseñadas precisamente para procesar crudos pesados, lo que convierte a Venezuela en una fuente particularmente atractiva para ese sector.
La reunión del martes adquirió mayor relevancia después del acuerdo petrolero que Trump anunció el viernes con el gobierno interino de Delcy Rodríguez.
La Casa Blanca aseguró que Estados Unidos obtuvo control mayoritario sobre más de 65,000 millones de barriles de reservas probadas venezolanas, una cantidad superior a los aproximadamente 46,000 millones de barriles que Washington calcula como reservas probadas dentro de territorio estadounidense.
El volumen representa poco más de una quinta parte de las reservas probadas de Venezuela, país que posee alrededor de 303,000 millones de barriles y encabeza las estadísticas mundiales en este rubro.
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