El Dueño del Destino
El anciano dejó de golpear el mostrador con un golpe seco y firme, y alzó la mirada con una calma que pesaba más que cualquier grito. Sus ojos, aunque cansados por los años, brillaban con una autoridad que nadie parecía dispuesto a reconocer… hasta ese momento. —No estoy aquí por mis ahorros, joven —dijo con … Leer más