«Míralo, ni siquiera viene con la ropa bien puesta»
El sol de la tarde caía dorado sobre la fachada de cristal y acero del edificio más prestigioso de la ciudad. Las puertas automáticas se abrieron y salieron Ángela, radiante en su elegante vestido rojo, del brazo de David, que lucía un impecable traje azul que parecía costar más que el sueldo de mucha gente … Leer más