
El campeón unificado de peso crucero por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB), David Benavídez, descartó de manera definitiva un retorno a la división de los pesos semipesados.
Tras consolidar su posición en el límite de las 200 libras con una victoria por la vía rápida sobre Gilberto “Zurdo” Ramírez el pasado mes de mayo, el pugilista mexicoamericano enfocó sus objetivos en mantener su hegemonía en la categoría actual y contemplar un eventual ascenso al peso pesado.
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La adaptación física y el adiós a los cortes de peso extremos
La decisión de permanecer en la división crucero responde a los beneficios fisiológicos experimentados durante su último campamento de entrenamiento. Al no tener que someter su cuerpo a la reducción drástica de libras que le exigía la categoría de las 175 libras, el atleta encontró un balance anatómico que le permite potenciar su rendimiento sobre el cuadrilátero y evitar el desgaste asociado a la deshidratación.
Durante la transmisión de la cartelera protagonizada por Ryan García y Conor Benn, David Benavídez compartió su perspectiva sobre su futuro en la disciplina a través de una entrevista concedida al periodista Mike Coppinger.
E peleador detalló sus intenciones a corto y largo plazo: “No, no voy a volver a las 175 libras. Me siento genial en esta categoría. No tengo que perder peso, nunca me sentí tan bien como en mi última pelea, así que quiero ser el campeón reinante por mucho, mucho tiempo, pero si tenemos una pelea con Usyk, tampoco la voy a rechazar”.
Un giro en la planificación hacia la máxima categoría
Esta reciente apertura para medirse ante el monarca ucraniano representa una modificación en el discurso que el boxeador mantenía meses atrás. Inmediatamente después de superar a Ramírez para obtener las coronas unificadas, el deportista había desestimado la posibilidad de incursionar en el peso pesado bajo el argumento de las evidentes diferencias de volumen corporal frente a los competidores naturales de dicha división.
Sin embargo, el interés público expresado por el inversor saudí Turki Al-Alshikh para materializar este choque en el calendario de la temporada 2027 impulsó un análisis distinto en el campamento del peleador. A esta propuesta logística para concretar el cruce se sumaron los llamados de figuras históricas de la disciplina como Mike Tyson y Roy Jones Jr., quienes solicitaron abiertamente que David Benavídez acepte el reto de escalar hacia la división máxima.
El compromiso previo de unificación en el peso crucero
Antes de iniciar cualquier gestión formal para un combate frente a Oleksandr Usyk en los pesos pesados, la hoja de ruta del monarca unificado exige el cumplimiento de sus compromisos dentro de las 200 libras. El objetivo inmediato de su equipo de trabajo consiste en concretar defensas de los cinturones avalados por la AMB y la OMB frente a los contendientes de la categoría.
Dentro de esta planificación deportiva a mediano plazo, David Benavídez mantiene un acuerdo verbal para protagonizar un combate de unificación frente al australiano Jai Opetaia. Este enfrentamiento, proyectado de forma tentativa para el mes de mayo de 2027 tras el reciente triunfo de Opetaia sobre Noel Mikaelian, definirá al monarca absoluto de la división y servirá como el paso previo antes de explorar las opciones contractuales en la máxima categoría del boxeo profesional.
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