Del plato a la boca para Obed Vargas y Álvaro Fidalgo al quedarse atrapados en LaLiga

La historia de siempre para los futbolistas con sangre azteca en el Viejo Continente vuelve a repetirse como un bucle infinito en el cierre del mercado de registros. En esta ocasión, las cartas del destino jugaron en contra de Obed Vargas y Álvaro Fidalgo, quienes parecen no tener cabida en los planteamientos estelares del Atlético de Madrid y el Real Betis.

A falta de oportunidades claras y tras caerse las negociaciones de última hora en los despachos, a ambos mediocampistas no les quedará más remedio que rifarse el físico en los entrenamientos diarios para intentar doblarle las manos a sus técnicos y ganarse un lugar a pulso en la presente temporada liguera.

El colapso de las transferencias obligó a que tanto el juvenil colchonero como el volante asturiano tuvieran que permanecer en sus respectivas escuadras al no poder ser colocados en otros planteles de Primera División.

En el caso específico de Obed Vargas, todo apuntaba a que el canterano surgido de la Major League Soccer cambiara de aires para buscar minutos, estando en el radar formal de instituciones de la jerarquía del Sevilla y el Getafe.

Sin embargo, las llamadas de último minuto se enfriaron por un cambio de directrices en el alto mando de los colchoneros, provocando que el seleccionado nacional en la pasada Copa del Mundo se quedara como novio de pueblo, vestido y alborotado en la capital española.

La realidad del mediocampista nacido en Alaska es sumamente paradójica, sobre todo porque en el campeonato anterior dio destellos de una evolución importante bajo la disciplina de Diego Simeone. Vargas logró registrar participación en doce compromisos oficiales, saltando en cuatro ocasiones como titular y firmando otras ocho apariciones desde el banquillo de suplentes.

Estas cifras le permitieron cosechar setecientos cuarenta y cuatro minutos de rodaje en el fútbol ibérico. A pesar de que para este arranque de torneo el “Piojo” lucía más cepillado que bota de militar en las convocatorias del estratega argentino.

Ahora se verá forzado a pisar el acelerador a fondo para aprovechar la pesada agenda de competencias del cuadro madrileño entre LaLiga, la Copa del Rey y la Champions League, más aún cuando el Atlético dejó ir del equipo al uruguayo José María Giménez, que a veces era ocupado como medio escudo.

Por las canchas de Andalucía, el panorama de Álvaro Fidalgo se percibe todavía más espeso y complicado. Aunque el director técnico del Real Betis, el chileno Manuel Pellegrini, ha intentado calmar las aguas ante la prensa argumentando que la inactividad del volante obedece estrictamente a una dosificación por molestias en la rodilla.

Pero la realidad en el vestidor verdiblanco dicta otra sentencia. El exmediocampista del Real Madrid Castilla y de las Águilas del América arrastra una severa falta de regularidad y hoy por hoy luce más borrado que pizarrón de escuela primaria.

Más aún cuando el ingeniero Pellegrini no lo tiene apuntado en su cuaderno como una prioridad táctica, obligando al “Maguito” a picar piedra desde cero para no quedar congelado de forma indefinida en la tribuna.

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