
Del dicho al hecho hay un buen trecho, pero el argentino Hernán Crespo demostró que no habla por hablar. Tras sentenciar que su Atlas terminaría jugando bien, este martes sus Rojinegros domaron 1-2 al Cincinnati.
Con este resultado, el timonel empieza a poner los cimientos de su proyecto y, de paso, registró su primera victoria en el banquillo tapatío en lo que puede ser el inicio de mejores tardes en su primera incursión en el fútbol de México.
Muchos pensaban que a “Valdanito” se le iba a hacer la boca chicharrón y que aplicaría el viejo adagio de “lengua me como un taco”. Sin embargo, tras ver el parado del cuadro del Paradero, quedó claro que la Academia tiene con qué enderezar el barco para que florezca la primera aventura de su técnico en el balompié azteca.
Los Zorros tuvieron que venir de atrás para despedirse de forma decorosa de la Leagues Cup 2026. Mostraron chispazos de buen fútbol y presumieron el estreno goleador de su nuevo amuleto, Florián Monzón. El refuerzo, procedente de Vélez Sarsfield, es la gran apuesta de Crespo para convertirse en el auténtico matador del área rojinegra.
La realidad es que este triunfo le cayó del cielo a Crespo. Puso freno de mano a una crisis que ya olía a boleto de avión de regreso a Argentina, sin darle tiempo siquiera de tomarle el pulso a la Liga MX. Y es que no es secreto para nadie: la Leagues Cup se ha convertido en la guillotina favorita para varios entrenadores del fútbol mexicano.
Con el agua hasta el cuello, Atlas saltó a la cancha, pero se topó con un Cincinnati colmilludo. Los locales se atrincheraron en su territorio, listos para soltar contragolpes que pusieron a temblar la cabaña custodiada por Camilo Vargas.
El panorama se puso color de hormiga para los zorros cuando Evander tomó el esférico fuera del área. Sin pensarlo dos veces, sacó un zapatazo de larga distancia que techó a Camilo Vargas y se clavó en el fondo de las redes.
El gol fue un balde de agua fría para el cuerpo técnico atlista. En la banca, Crespo ya sentía los fantasmas de una cuarta derrota al hilo. Rompiendo el libreto, mandó a todo el equipo al frente en los minutos finales y la recompensa llegó al 79, cuando el recién ingresado Florián Monzón aprovechó un rebote en el área para fusilar al arquero y decretar el 1-1 que revivía a los Zorros.
Pero la Academia no se conformó con rescatar el puntito. Con el ritmo a su favor, el Atlas olió la sangre y al minuto 85, el canterano Jesús Serrato se vistió de héroe al cazar otra pelota muerta tras un disparo de Ryan Mmaee
Sin pensarlo, la mandó a guardar para poner el 2-1 definitivo, firmando una voltereta con puro sabor a supervivencia que le da oxígeno puro al proyecto de Crespo.
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