
Joel Huiqui catalogó el Clásico Capitalino frente a Pumas como el día del juicio final para Cruz Azul. El estratega cementero sabe perfectamente que no existe margen de error en Ciudad Universitaria si quieren mantener vivo el sueño del bicampeonato en la Liga MX.
La Máquina navega en aguas turbulentas durante este torneo Apertura 2026 al marchar en la séptima posición de la tabla general. A cuatro puntos de distancia de los líderes Toluca y América, el timonel celeste entiende que el orgullo está en juego.
El entrenador de los de la Noria no se anduvo por las ramas al ser cuestionado sobre la presión que ejercen los universitarios. Huiqui ironizó sobre la supuesta obsesión que existe por vencer a los felinos en el Olímpico Universitario.
Para romper el hielo tras llegar tarde a los micrófonos, el timonel aplicó la vieja confiable y se ganó a la prensa con el estómago. Huiqui prometió pagar la multa con una buena tanda de tacos de canasta para la próxima conferencia.
La rivalidad histórica que nació en la lejana década de los ochenta sumó un capítulo de fuego en la pasada gran final del balompié azteca. Aquella serie dejó cuentas pendientes que se van a cobrar con sangre deportiva el próximo domingo en el Pedregal.
El timonel celeste prefiere inyectarle confianza al plantel en lugar de engancharse con la guerra de declaraciones en los micrófonos. Su única prioridad es convencer a sus futbolistas de que son los mejores para salir vivos del Pedregal.
Huiqui también saltó a la defensa de los colores cementeros al recordar que la afición de La Máquina no tiene fronteras. Ante las críticas por la falta de un estadio propio, el técnico aseguró que el equipo es local en cualquier cancha.
La fiel fanaticada cruzazulina ha respondido con creces en cada torneo internacional y en las distintas plazas del país. Para el estratega, portar este escudo representa una responsabilidad monumental que los obliga a dar el máximo esfuerzo en la cancha.
El cierre del certamen exigirá una disciplina militar y una concentración perfecta por parte de la escuadra de la Noria. Tras el silbatazo final en el Pedregal, se avecina una doble jornada que terminará por definir el destino del club.
El director técnico cementero sentenció que las próximas tres semanas serán cruciales para amarrar el boleto directo a la fiesta grande. La estabilidad mental y el control de las emociones dictarán sentencia frente al odiado rival citadino.
Si los jugadores ejecutan el plan táctico al pie de la letra y dominan los nervios, el boleto a la liguilla estará prácticamente asegurado. El vestuario conoce el tamaño del paquete y la exigencia de un público que exige la victoria.
Seguir leyendo:
– La Rebel amenaza con desatar la violencia contra Cruz Azul en el Olímpico Universitario
– El grupo de animación de Cruz Azul se burla de los 15 años de sequía de los Pumas
– José Paradela enciende las alarmas en Cruz Azul antes del esperado duelo frente a Pumas