Las Águilas calificaron de panzazo tras regalar el punto extra en territorio texano

A las Águilas del América les salió el tiro por la culata en territorio texano. De nada sirvió que los pupilos de Guillermo Almada quisieran jugarle al “gato y al ratón” derrochando lujos en la cancha si a la hora buena les faltó colmillo.

Al final, el Austin FC se vistió de lobo con piel de oveja: aguantó candela, olió la sangre en el momento exacto y terminó arañando un empate 1-1 en el tiempo reglamentario para después arrebatarles el punto extra desde los once pasos. ¡Qué manera de complicarse la existencia!

Durante los primeros cuarenta y cinco minutos, el balón nomás sirvió de adorno. Los dos porteros bien pudieron echarse una siesta porque las emociones en los marcos brillaron por su ausencia. El parado táctico de Almada prometía fuegos artificiales, pero la pólvora azulcrema andaba más mojada que pavimento en día de lluvia. Fue hasta la parte complementaria cuando a ambos cuadros les dio vergüenza con la tribuna y decidieron meterle tantito acelerador al asunto.

La suerte pareció sonreírle al nido cuando Kevin Álvarez, quien anda buscando su segundo aire bajo el cobijo de Almada, mandó un buscapiés venenoso por la banda derecha. Para fortuna de la causa mexicana, el zaguero Jon Gallagher se hizo bolas con los cables y terminó metiendo la de gajos en su propia cabaña. ¡Autogol y a cobrar!

Pero la alegría en la casa del pobre dura poco. Los de Austin, que estaban con el agua hasta el cuello y urgidos de sumar para no armar las maletas de regreso, se fueron con todo al abordaje. La zaga americanista se durmió en sus laureles y tras un rechace cachetón del arquero Rodolfo Cota, Myrto Uzuni no perdonó y mandó a guardar la pelota al fondo de las piolas para emparejar los cartones.

Ya con el boleto en la bolsa para la siguiente ronda, ambos estrategas prefirieron amarrar el chivo; firmaron un pacto de no agresión implícito y dejaron correr el reloj porque el negocio ya estaba hecho.

La hora de la verdad llegó con la lotería de los penales. Ahí la puntería andaba fina y los primeros cinco tiradores de cada bando cobraron como auténticos cracks. El drama se estiró hasta la muerte súbita, donde la moneda cayó del lado gringo luego de que Cristian Borja se pusiera nervioso, la volara al espacio exterior y dejara la bonificación en manos del Austin.

A pesar del trago amargo desde el manchón penal, las Águilas lograron colarse a los Cuartos de Final del torneo binacional como el segundo mejor librado de la Liga MX, abajito de las faldas del León. Si bien Brian Rodríguez e Isaías Violante siguen siendo el motorcito que le da sabor al ataque, este equipo necesita meterle más juego y menos soberbia si no quieren que los aterricen de un guamazo en la próxima fase.

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