
Tal parece que el síndrome del miedo que representó que el América estuviera a punto de sacarles la edición 206 del clásico joven el pasado sábado en el Estadio Banorte se extendió a Miami este miércoles con Cruz Azul al perder la Campeones Cup 2-0 ante Inter Miami sin meter las manos.
Sin duda, el factor de Lionel Messi fue muy importante, sobre todo después de anotar su primer centenar de goles con las Garzas. Paradójicamente, el primer gol del astro argentino con el equipo estadounidense también fue contra la Máquina Celeste hace tres años; sin embargo, la derrota no fue por esta causa, sino porque los de la Noria no hicieron nada para cambiar la historia.
La falta de ideas de los cementeros en el terreno de juego le facilitó el partido a los del equipo estadounidense, que solo acompañaron esta falta de ideas de los mexicanos con ciertos destellos de Messi, siendo lo más destacado, como ya dijimos, su centenar de goles con el uniforme de las Garzas.
Inclusive antes y después de que Lionel Messi anotara el 1-0 al minuto 24, el conjunto cementero no hizo nada para modificar el desarrollo de las acciones. Siguieron arrastrando un estilo parsimonioso que en ningún momento provocó alguna amenaza real para el guardameta Dayne St. Clair, quien llegó a este torneo procedente del Minnesota United.
La realidad es que la actuación de Cruz Azul deja mal parada la imagen del actual campeón de la Liga MX, sobre todo por la calidad del plantel que tiene Joel Huiqui y que mostró que sus argumentos tácticos en ningún momento pusieron en aprietos el debut del argentino Cristian “Killi” González en el banquillo de las Garzas.
Para definir el partido, podríamos decir que Cruz Azul, por más que puso su cuadro estelar con la reaparición de Carlos Rotondi y la participación desde el inicio en el ataque de Nicolás Ibáñez, apoyado por una línea de mediocampistas conformada por Erik Lira, Agustín Palavecino, José Paradela y Carlos Rodríguez, así como una línea de cinco zagueros con Jeremy Márquez, Jesús Orozco Chiquete, Amaury García y Willer Ditta, realmente no aportó nada sobre el terreno de juego.
Así, la caída de la Máquina Celeste solo fue la crónica de una muerte anunciada. El segundo gol del Inter Miami por obra de Casemiro al minuto 81 representó la acción de poner el último clavo en el ataúd de los cementeros, quienes no hicieron por modificar el marcador por más que intentaron mover sus piezas con el ingreso de Gonzalo Piovi, Alan Mozo, el Toro Gabriel Fernández, Christian Ebere y Omar Campos, pues sus cambios no abonaron en nada a cambiar la historia.
Hay quienes dicen que a Cruz Azul le pegó duro el llegar a Florida con apenas 24 horas antes del juego contra Inter Miami, debido a las fallas de la logística de la Major League Soccer para disputar esta Campeones Cup que pasará a la historia como un duelo donde la Máquina cementera no supo cómo defender su historia y su título logrado en México.
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