
En vísperas de celebrarse el duelo 80 del llamado Clásico del Río Bravo entre la selección de México contra su similar de Estados Unidos, resulta obligatorio resaltar que esta rivalidad de la Concacaf sigue en constante ebullición, por lo cual el choque del próximo sábado en Arizona promete sacar chispas en ambos lados de la frontera.
Será el duelo del sábado entre ambas escuadras una confrontación directa y sin excusas, dejando de lado los pretextos de que los dos conjuntos se encuentran en plena fase de renovación o de que el partido será tomado como un simple laboratorio de pruebas, porque para los aficionados de los dos países el orgullo es lo único que importa.
Este enfrentamiento jamás será un simple juego amistoso en el calendario y la historia lo confirma desde 1991, cuando las confrontaciones escalaron a nivel clásico absoluto debido a la inesperada victoria del equipo del Tío Sam, escuadra que despachó a los aztecas con un doloroso 2-0 sobre la cancha del Rose Bowl en la primera Copa Oro.
Aquel épico tropiezo caló hondo en el orgullo nacional debido a que los estadounidenses eran dirigidos por Bora Milutinović, el viejo conocido que 5 años antes comandó al Tricolor en el Mundial de 1986, provocando que la caída de los mexicanos fuera tomada de forma dramática por la tribuna como si los del norte hubieran tomado de nueva cuenta el fuerte de El Álamo.
Precisamente a partir de ese pasaje, los norteamericanos comenzaron a crecer a pasos agigantados para dejar constancia de que jamás volverían a ser el simple sparring de los verdes, una dolorosa realidad que quedó firmada con letras de oro a favor del conjunto de las barras y las estrellas en los octavos de final del Mundial de 2002 celebrado en Corea y Japón.
Ese golpe lógicamente dejó una huella imborrable en el palmarés de ambas escuadras durante las 79 ocasiones previas en las que se han visto las caras, un historial que actualmente favorece a la oncena azteca con 38 victorias por 24 de los norteamericanos, además de registrarse un total de 17 empates que reflejan lo cerrado de la competencia.
Dentro de estos duelos existen historias memorables para la posteridad, como aquella joya de Giovani dos Santos el 25 de junio de 2011, cuando el atacante tricolor firmó una remontada espectacular techando a toda la zaga enemiga con una definición de antología, una postal de locura que engloba perfectamente la pasión con la que se disputan estos compromisos.
En el último antecedente directo, el conjunto mexicano logró levantar los ánimos al vencer 2-1 a Estados Unidos en la gran final de la Copa Oro, un bálsamo que la afición azteca gritó con el alma luego del amargo predominio que impuso el cuadro estadounidense tras coronarse de forma consecutiva en las ediciones de 2021, 2023 y 2024 de la Nations League.
Así que, se mire por donde se mire, la realidad dicta que el partido del sábado sobre la cancha de Glendale tiene muchísimas cuentas pendientes por cobrar, alimentando una hostilidad deportiva que no para de crecer en las redes sociales y donde las aficiones de ambos países toman cualquier derrota como una auténtica afrenta para el orgullo nacional.
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