
De acuerdo al reporte de Político, señala que Washington reforzó el despliegue de agentes y recursos de inteligencia en la isla como parte de una estrategia para impulsar cambios políticos, mientras crecen las tensiones entre ambos países.
Señala que la administración de Donald Trump incrementó el envío de agentes y recursos de inteligencia a Cuba como parte de una estrategia para intensificar la presión sobre el gobierno de Miguel Díaz-Canel, en un contexto marcado por la peor crisis económica y energética que ha enfrentado la isla en décadas.
La información, revelada este martes por Politico, apunta a un reforzamiento de las actividades de inteligencia estadounidenses que podría anticipar nuevas acciones de Washington, aunque no existen indicios públicos de que se haya tomado una decisión sobre una intervención militar.
De acuerdo con el reporte, dos personas familiarizadas con los planes de la Casa Blanca confirmaron, bajo condición de anonimato, que Estados Unidos ha aumentado recientemente su capacidad de recopilación de inteligencia dentro de Cuba. Una de ellas evitó identificar qué agencias participan en la operación, mientras que la otra describió el movimiento como un incremento de la “presencia” de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) en territorio cubano durante los últimos meses. Ninguna de las fuentes ofreció detalles sobre el número de agentes, los plazos o el alcance de las actividades.
Según Politico, una de las fuentes consideró que el reforzamiento de la inteligencia constituye un “paso táctico clave” que podría facilitar escenarios futuros, desde una mayor presión para debilitar al gobierno cubano hasta la preparación de opciones militares. Sin embargo, el propio medio subraya que la fuente no confirmó la existencia de planes concretos para una incursión armada y que el aumento de la actividad de inteligencia no implica necesariamente que Washington haya decidido actuar militarmente.
Desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, Washington ha endurecido las sanciones económicas contra La Habana, amplió las restricciones a funcionarios y entidades vinculadas al aparato de seguridad cubano y ha promovido medidas para limitar el suministro de petróleo hacia la isla, lo que ha agravado la crisis energética. Apenas esta semana, Cuba sufrió dos apagones nacionales en menos de 24 horas, elevando a siete los colapsos eléctricos registrados durante el año.
La ofensiva estadounidense también ha incluido acciones diplomáticas y de inteligencia poco habituales. En mayo, el director de la CIA, John Ratcliffe, realizó una inusual visita a La Habana para reunirse con altos funcionarios cubanos y transmitir que Estados Unidos solo estaría dispuesto a mejorar la relación bilateral si el gobierno emprendía reformas políticas y económicas profundas.
A esa presión se sumaron la presentación de cargos penales contra el expresidente Raúl Castro, nuevas sanciones económicas y un incremento de las operaciones de vigilancia alrededor de la isla.
Hasta el momento, ni la Casa Blanca, ni la CIA, ni el gobierno cubano han emitido una respuesta oficial al reporte de Politico. Mientras tanto, el aumento de la actividad de inteligencia se suma a una estrategia de presión política, económica y diplomática que ha elevado las tensiones entre ambos países a uno de sus niveles más altos de los últimos años, sin que exista claridad sobre cuál será el siguiente paso de Washington.
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