EE.UU. enfrenta una disminución en sus reservas de gasolina y diésel debido a la guerra con Irán

Debido a los más de siete meses que Estados Unidos lleva en guerra con Irán y, sin una posible solución para abrir de manera permanente el estrecho de Ormuz, sus reservas de gasolina y diésel experimentan una disminución no vista en años.

En su más reciente informe dado a conocer, la Administración de Información Energética (EIA) señala que las reservas comerciales de gasolina cayeron en 1.7 millones de barriles.

Con respecto a los inventarios de destilados, como son el diésel y el combustible para calefacción, también enfrentaron una caída de 2.3 millones de barriles.

De manera segmentada, al concluir la semana, el 25 de septiembre, las reservas de gasolina se situaron en 204.3 millones de barriles; mientras que el almacenamiento de destilados cerró en 105.2 millones de barriles.

Los combustibles son más costosos en EE.UU. a partir de que le declaró la guerra a Irán y en la medida en que se prolongue el conflicto podrían continuar elevando su precio. (Crédito: Jeff Chiu / AP)

La conclusión de la EIA es que las existencias de ambos productos continúan estando muy por debajo de los promedios registrados en los últimos cinco años.

En términos precisos, el inventario de gasolina está 7% por debajo del promedio en que habitualmente debería ubicarse, mientras que la situación de las reservas de destilados es más compleja al ubicarse 14% por debajo de donde deberían estar.

Otro dato que refleja la afectación generada por el cierre del estrecho de Ormuz en la industria petrolera a nivel global tiene que ver con el descenso en la actividad de las refinerías de crudo ubicada en Estados Unidos, la cual pasó del 94% al 92.5%.

Aunque la baja no es algo que encienda las alarmas, el hecho de que la nación más poderosa de América cuente con campos de petróleo propios, un descenso en el refinamiento de crudo, cuando la ciudadanía enfrenta problemas para hacerle salir adelante ante el elevado precio de los combustibles, es un indicador de que algo no está marchando como lo desearía la administración Trump.

Para los estadounidenses hablar de que sus reservas de gasolina, diésel y combustible para calefacción, van a la baja, como también ocurre con sus misiles balísticos, va en contra de lo que el actual jefe de la nación les prometió en campaña al asumir el reto de mejorar la economía y no involucrarse en ningún tipo de guerra.

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