
La administración del presidente Donald Trump intensificó su llamado a los gobiernos de América Latina para que incrementen sus presupuestos destinados a defensa y seguridad, al considerar que la región enfrenta amenazas crecientes derivadas del narcotráfico, el crimen organizado y la migración irregular.
El planteamiento fue expuesto por el subsecretario de Defensa para Política, Elbridge Colby, quien sostuvo que varios países latinoamericanos mantienen niveles de inversión militar insuficientes frente a los desafíos de seguridad que enfrentan. En un artículo publicado en Americas Quarterly, el funcionario argumentó que fortalecer las capacidades de defensa de los aliados regionales contribuiría tanto a la estabilidad del continente como a la seguridad nacional de Estados Unidos.
“Es fundamental que nuestros vecinos de la región inviertan más en su propia defensa y seguridad. No hay razón para que ningún país, especialmente aquellos que enfrentan importantes amenazas narcoterroristas, destine tan poco a defensa”, escribió Colby. El funcionario calificó de “absurdo” que algunas naciones destinen menos del 1% de su Producto Interno Bruto (PIB) a la defensa nacional, aunque evitó identificar a los países a los que hacía referencia.
En contraste, destacó que los miembros europeos de la OTAN han elevado sus compromisos de gasto hasta alcanzar un 3.5% del PIB en capacidades militares y un 1.5% adicional en áreas relacionadas con la seguridad.
Una nueva estrategia para el hemisferio
Las declaraciones de Colby forman parte de la estrategia de seguridad impulsada por la administración Trump, la cual busca fortalecer la cooperación con gobiernos afines en el continente para enfrentar organizaciones criminales transnacionales.
El funcionario recordó que a principios de julio participó en la Conferencia de Ministros de Defensa de las Américas, celebrada en Cusco, Perú, donde presentó la visión de Washington sobre el futuro de la cooperación regional.
Como parte de ese enfoque, la Casa Blanca promovió recientemente la creación del llamado Escudo de las Américas, una alianza enfocada en combatir al crimen organizado y al narcotráfico. La iniciativa reúne a varios gobiernos latinoamericanos de tendencia conservadora, aunque no incluye a México ni a Brasil.
Colby sostuvo que la política exterior de Washington hacia la región se apoya en una reinterpretación de la histórica Doctrina Monroe, principio formulado en el siglo XIX que establecía al hemisferio occidental como área de influencia estadounidense.
“Por supuesto, reconocemos que la Doctrina Monroe es controvertida en muchos ámbitos. Pero también es frecuente que se malinterprete”, señaló el subsecretario.
Según explicó, el objetivo actual no sería imponer relaciones de subordinación, sino impulsar una mayor capacidad de los países latinoamericanos para garantizar su propia estabilidad.
Defensa, narcotráfico y seguridad regional
El funcionario aseguró que Estados Unidos considera prioritario enfrentar las amenazas derivadas del tráfico de drogas, el narcoterrorismo y los flujos migratorios irregulares que afectan a la región. En ese contexto, afirmó que Washington continuará utilizando todos los recursos disponibles para combatir esas organizaciones, incluidas las Fuerzas Armadas cuando sea necesario, como parte de operaciones coordinadas con gobiernos aliados.
Colby también defendió las recientes operaciones estadounidenses en el Caribe contra embarcaciones presuntamente vinculadas al tráfico de drogas, aunque dichas acciones han recibido críticas de organizaciones defensoras de derechos humanos por denuncias sobre posibles ejecuciones extrajudiciales en aguas internacionales.
Finalmente, el subsecretario reiteró que la administración Trump busca construir una relación basada en intereses compartidos y exhortó a los países latinoamericanos a fortalecer sus capacidades militares y de seguridad como condición para enfrentar el crimen organizado y generar un entorno más estable para el desarrollo económico y la inversión en el hemisferio.
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