Juez sentencia a padre del menor autor del tiroteo en la escuela de Georgia que dejó 4 muertos

Un juez de Georgia condenó este jueves a 15 años de prisión a Colin Gray, padre de Colt Gray, el adolescente responsable del tiroteo ocurrido en la escuela secundaria Apalachee, en Winder, que en septiembre de 2024 dejó un saldo de cuatro personas muertas y nueve heridas. La sentencia convierte el caso en uno de los ejemplos más relevantes en Estados Unidos sobre la responsabilidad penal de los padres cuando facilitan el acceso de sus hijos a armas de fuego utilizadas en ataques masivos.

El fallo fue emitido por el juez Nicholas Primm, del Tribunal Superior del condado de Barrow, apenas unos días después de condenar a cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional a Colt Gray, quien se declaró culpable de asesinato y otros delitos relacionados con el ataque perpetrado cuando tenía 14 años.

Durante la audiencia, Primm dirigió un severo mensaje al padre del joven. “Es evidente que usted fracasó como padre”, afirmó el juez. No obstante, aclaró que la sentencia no se basó únicamente en sus fallas como padre, sino en su conducta negligente al ignorar múltiples señales de alerta sobre el deterioro emocional de su hijo y permitirle el acceso al rifle semiautomático utilizado en la masacre.

El juez responsabiliza al padre por ignorar las señales de alerta

De acuerdo con la Fiscalía, Colin Gray regaló a su hijo el arma como obsequio navideño, junto con municiones, una mira telescópica y otros accesorios. Los fiscales sostuvieron que el acusado desatendió advertencias sobre la salud mental del adolescente y nunca restringió su acceso al rifle.

“No vio las luces de advertencia que parpadeaban cada vez más fuerte”, expresó Primm al justificar la condena. Las investigaciones revelaron que Colt Gray llevó el arma al plantel escolar oculta en una cartulina antes de salir de clase y abrir fuego contra estudiantes y maestros. Entre las víctimas mortales se encuentran los estudiantes Mason Schermerhorn y Christian Angulo, ambos de 14 años, así como los profesores Richard Aspinwall, de 39, y Cristina Irimie, de 53.

Durante el juicio también se conoció que el adolescente había mostrado un creciente interés por anteriores tiroteos escolares y mantenía fotografías del atacante de la masacre de Parkland, Florida, en la pared de su habitación.

Familias de las víctimas piden mayor responsabilidad de los padres

Los familiares de las víctimas solicitaron al tribunal imponer la pena más severa posible al considerar que la tragedia pudo evitarse. “Esto no era inevitable. Esto era evitable”, declaró Breanna Schermerhorn, madre de uno de los estudiantes fallecidos.

Por su parte, Shayna Aspinwall, viuda de uno de los profesores asesinados, recordó que Colin Gray “no apretó el gatillo, pero compró un arma de fuego y la dejó al alcance de un menor”, al pedir que el tribunal considerara el sufrimiento permanente de las familias.

La defensa había solicitado una condena de diez años de prisión seguida de libertad condicional, argumentando que el padre desconocía los planes de su hijo y que el adolescente ocultó su fascinación por los autores de tiroteos masivos. Sin embargo, la Fiscalía insistió en que Gray ignoró un “riesgo sustancial e injustificable” pese a las múltiples advertencias.

El caso se suma al precedente establecido en Michigan con Jennifer y James Crumbley, los primeros padres condenados en Estados Unidos por su responsabilidad en un tiroteo escolar cometido por su hijo. No obstante, el proceso contra Colin Gray marca un nuevo precedente al incluir una condena por asesinato en segundo grado, reflejando el creciente interés de las autoridades por exigir responsabilidades penales a quienes facilitan el acceso de menores a armas de fuego cuando existen señales claras de riesgo.

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